Creta es una de nuestra islas favoritas en el Egeo y la más grande de las islas griegas. Un paraíso en la tierra, por su gente, su gastronomía, su historia y sus paisajes. Hogar de la civilización minoica ve salpicada su orografía por infinidad de yacimientos arqueológicos, antiguos palacios minoicos y restos de la civilización grecorromana que han marcado su historia. Todo ello mezclado con pasajes agrestes y salvajes y algunas de las playas más bonitas que uno pueda imaginar. 

Esta vez iHA Viajes optó por visitar la parte este de la isla, una zona menos conocida pero con una amplia oferta turística.

Nos decidimos por hacer base en la ciudad de Sitia, el emplazamiento más importante del área y donde llegan y salen los ferrys tanto a Heraklion (capital de Creta) como a otras islas como Karpathos o Rodas. Emplazamiento del antiguo asentamiento minoico de Petra, ciudad romana y posteriormente bajo control veneciano.

Nos alojamos en un AirBNB en el centro de Sitia y alquilamos un coche para desplazarnos por la zona. Un coche o una moto son la mejor opción para aprovechar al máximo el tiempo en esa parte de la isla. Las distancias son cortas pero el transporte público no es la opción más recomendada.

Día 1 Cultura y playa cerca de Sitia

Comenzamos la mañana con la visita al monasterio de Nuestra Señora de Akrotiri o Taplou Monastery, a 10km de Sitia. Un monasterio del s.XV que contiene un pequeño museo sobre la historia del asentamiento y conserva una pequeña capilla con frescos de gran valor artístico. 

La visita no te llevará más de media hora pero merece la pena la parada cultural antes de ir a visitar las playas cretenses.

Consejo: Si lo deseas, para los amantes del vino, cerca del monasterio se encuentran los viñedos de Mini Taplou que se pueden visitar y permiten degustar vinos locales. Como toda Grecia, Creta, se caracteriza por la producción local y artesana de vino, miel y aceite.

Tras la parada cultural continuamos camino hacia la playa de Vai. Un oasis en medio del paisaje semiárido de esta parte de la isla. Se trata del bosque de palmeras más grande Europa y se encuentra en este rincón de la isla. Sorprende, al tomar el desvió de la carretera hacia la playa, como el paisaje va cambiando hasta verte circundado por multitud de palmeras que dan acceso a una playa de aguas claras y cristalinas. Allí, entre baño y baño, sofocamos el calor de la calurosa mañana del verano griego a la sombra de las palmeras que llegan hasta la misma orilla de la playa.

Después de comer, recomendados por la dueña de la agencia de alquiler de coches, nos acercamos a visitar la playa de Itanos. Que se encuentra junto a las ruinas del antiguo asentamiento de origen dórico del mismo nombre. Un yacimiento arqueológico que da acceso una playa de aguas transparentes bajo que las que se pueden observar los restos del antiguo puerto grecorromano. Donde disfrutaos de una tarde de snorkel increíble hasta el atardecer.

Por la noche, tras pasar por la ducha para quitarnos los restos de sal y arena, disfrutamos de la noche en Sitia. El paseo marítimo se encuentra atestado de tavernas locales donde degustar la gastronomía griega. Un buen colofón puede ser acabar la noche en la terraza del Hotel Itanos. Al ritmo de música chill out, debutando un mojito y con unas vistas fantásticas.

Dia 2 Senderismo y barbacoa

El segundo día optamos por una opción menos relajada. Decidimos realizar la visita a la Garganta de Richtis. Una ruta de senderismo de poco más de 4 kms situada a 20 min en coche de Sitia.

Dos opciones para realizar la ruta: subir o bajar. Nosotros optamos por aparcar el coche en la parte baja donde desemboca la garganta, a 400m de la playa. Se trata de una ruta muy suave que discurre junto a un riachuelo rodeado por vegetación alta y arboles. Lo que facilita hacer la ruta con el calor del verano ciego acosando. El camino desemboca en un paraje de ensueño con una cascada de agua helada. Una de las cosas que nos sorprendió sobremanera fue el ensordecedor sonido de las cigarras que nos acompañó durante todo el trayecto hasta la fuente de agua.

Habíamos leído información contradictoria sobre la ruta, pero tenemos que admitir que se trata de una ruta muy sencilla. Y si la realizas desde donde nosotros empezamos –consejo-, el camino de vuelta hacia el coche es cuesta abajo. Tal vez si optas por aparcar arriba en la carreta, y bajar la garganta, luego la vuelta hacia el coche se haga más dura. En nuestro caso no fue así.

Lo ideal es acabar haciendo una barbacoa en la playa y pasar la tarde allí. No es una playa aconsejable para el baño por las rojas y el oleaje, pero el lugar ofrece unas vistas increíbles mientras degustar un suvlaki recién hecho en buena compañía.

Tras descansar un poco de la ruta y la comilona y tras una buena siesta. Te recomendamos que acabes el día viendo el atardecer desde un mirador situado en la carretera a pocos kilómetros de donde comienza la garganta. Ver la puesta de sol desde allí será una de las experiencias más mágicas del fin de semana con total seguridad.

Te recomendamos: si tienes la oportunidad de alargar tu estancia un día más en la zona, visita la playa de Serocampos, a una hora en coche de Sitia, esta playa aislada y solitaria ofrece una de las aguas más cristalinas que nosotros hayamos visto. Y se puede combinar con una parada en el yacimiento minoico de Kato Zakros.

Fuentes | Dave Meler

Fotografía | Dave Meler