Amsterdam la Jerusalem europea

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Quema de judíos en Barcelona 1391.
Crédito: W. Commons

Durante siglos los judíos había contribuido al desarrollo económico y cultural de España y Portugal. Pero durante el siglo XV la Iglesia Católica incrementó la presión sobre la comunidad judía forzandolos a convertirse al catolicismo. La Santa Inquisición mantuvo una constante vigilancia sobre los nuevos conversos desde 1479. Hasta que los Reyes Católicos, en 1492, a través de un real decreto obligaban a todos los judíos del reino convertirse o abandonar sus territorios. Dicho decreto abría la puerta a una persecución sin cuartel, incluidos los judíos conversos, en todo el territorio hispano. Lo que obligaría a la mayor parte de la población judía a mudarse a Portugal, el norte de África, Italia o incluso hasta el Imperio Otomano.

Pero en 1496 el rey de Portugal emitió un decreto similar al de sus vecinos los monarcas hispanos. Aunque no sería realmente aplicado hasta mediados del siglo XVI con la instauración la Santa Inquisición Portuguesa en 1548. Se iniciaba así un nuevo flujo de refugiados hacia la vecina Italia y el floreciente puerto de Amberes, en los Países Bajos, que se convertiría en el centro de una vigorosa diáspora.

Tras la unión , en 1580, de España y Portugal bajo la misma corona una nueva corriente de refugiados llegará a tierras flamencas. Que por estas fechas ya habían iniciado las hostilidades contra los Habsburgo y se habían declarado en rebeldía. Pero cuando la ciudad de Amberes quedará en manos de los españoles y los rebeldes holandeses bloquearan el puerto, serán Amsterdam y Hamburgo quienes se conviertan en el centro del comercio marítimo y de cierta tolerancia. Los primeros judíos en llegar a la ciudad de Amsterdam lo hicieron a finales del siglo XVI procedentes de la Península Ibérica, los llamados judíos sefardíes. 

Sabías que… Amsterdam se convertirá en el destino preferido de la mayor diáspora sefardí cuando se convierta en un prospero mercado internacional para un amplio número de productos. Incluso durante La Tregua de los Doce Años, entre las Provincias holandesas y el Imperio Español, el comercio con la Península volvió a crecer y muchos judíos, con familias todavía en Portugal, pudieron retomaron el contacto para promocionar sus negocios.

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Movimientos migratorios de los judíos en Europa
Crédito: W. Commons

Aunque no se puede decir que la Edad de Oro de Ámsterdam se deba a la llegada de los mercaderes judíos sefardíes, la ciudad por esas fechas ya había sufrido un boom comercial anterior a la llegada de los nuevos habitantes. Lo que sí aportaron, los judíos sefardíes,  fueron interesantes contactos comerciales que permitieron el desarrollo de las grandes fortunas durante el siglo XVII en los Países Bajos. Introdujeron nuevos elementos al mundo empresarial, como el comercio con las Indias Occidentales, el comercio de diamantes, el negocio del azúcar. Una de las mayores actividades comerciales de la ciudad, durante el siglo XVII. Y dónde los judíos sefardíes desempeñaran un papel importantísimo.

Pero, ¿qué motivó la llegada de los  judíos sefardíes a Amsterdam?

La tolerancia religiosa de la ciudad. En 1579 se firma la Unión de Utrech, por la que se declara la independencia de las Provincias Unidas de los Países Bajos, y que declara que nadie puede ser perseguido por sus creencias religiosas. Las Provincias Unidas quedaban así liberadas de la Santa Inquisición, y aunque esta cláusula no se firmó pensando en ellos, su principio se extendió a la comunidad judía después de algunas dudas iniciales.

Sabías que… los judíos eran libres de casarse, no debían portar ningún distintivo que les identificase como judíos, podían adquirir o heredar propiedades, no se les obligaba a vivir en ghettos. No hubo en toda Europa ningún lugar donde los judíos disfrutaban de tales derechos fundamentales.

Las familias de los primeros mercaderes portugueses que llegaron a la ciudad lo hicieron en condición de “Nuevos Cristianos“, forzados a convertirse a la fe católica a veces incluso cien años atrás. Perseguidos y oprimidos no está muy claro hasta qué punto honraban su cultura judía en los círculos internos familiares. Inicialmente los sefardíes no podían practicar la religión judía abiertamente, más aún cuando había llegado como cristianos bautizados en la fe católica en una Amsterdam abiertamente protestante.

“…Confiando en que esas personas son cristianos y que esas mismas personas vivirán vidas honestas en esta ciudad como buenos ciudadanos y que aquí en esta ciudad ninguna otra religión será practicada o admitida a parte de la que se practica en público en las iglesias…”

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Inauguración de la Sinagoga Portuguesa de Ámsterdam
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Pero en la práctica el gobierno de la ciudad mostró siempre una remarcable flexibilidad. Incluso algunos “nuevos cristianos” contrataban a judíos venecianos y alemanes para que les enseñasen la práctica de la religión judía. Pero tendrán que pasar varias décadas hasta que los judíos sefardíes de Amsterdam puedan practicar más abiertamente el judaísmo.

En 1602 se data la primera mención a un servicio religioso judío en la casa del rabino Uri ha-Levi. Y pronto le seguirán muchas más sin interferencias del gobierno de la ciudad. hasta que en 1614 los judíos obtendrán el permiso para comprar una porción de terreno, en Oude Kerk junto al Amstel, a las afueras de Ámsterdam para instalar un cementerio exclusivamente judío. Y en 1639 fue consagrado el primer espacio público para el culto judío. Seguido en 1672 de la construcción de la conocida como Esnoga o Sinagoga Portuguesa, todavía hoy en uso.

Una creciente comunidad judía se estaba desarrollando en Ámsterdam. Sin embargo no todos los judíos que llegaron a Ámsterdam corrieron la misma suerte. Los judíos askenazíes, procedentes del este de Europa, eran poblaciones empobrecidas con un bagaje cultural y unas costumbres diferentes a los sefardíes. Y mayormente sólo encontraban trabajo como sirvientes de las familias adineradas sefardíes. Las poblaciones askenazíes que llegaron en la segunda mitad del siglo XVII, provenían de las persecuciones religiosas en Polonia, Lituania y Ucrania. Estos judíos tenían su propio lenguaje, el yeddish, y su propia cultura tradicional. Estos refugiados del este no compartieron la misma suerte que sus coetáneos del oeste y vivían prácticamente aislados de la sociedad de Ámsterdam.

 

Bibliografía | VV.AA, Jewish Amsterdam, ed. JHMA, 2014,  Amsterdam.

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