Desde el 11 de marzo hasta el 5 de junio de 2016 se puede disfrutar en Caixa Forum de la exposición “Mujeres de Roma. Seductoras, maternales, excesivas”. La exposición está compuesta por 178 piezas excepcionales pertenecientes a la colección del Museo del Louvre (Paris). Las obras representan a mujeres, dioses y seres mitológicos que ponen el centro de atención en aquello que resultaba más próximo de la mujer romana: la decoración doméstica que la rodeaba, los objetos cotidianos que la acompañan en su vida.

La exposición va acompañada de una buena cantidad de eventos paralelos. Para más información visita la web de Caixaforum Zaragoza.

Mujeres de Roma.

En el mundo romano, la mujer era al mismo tiempo objeto de amor y de temor, de deseo y de burla. Ya fuera una respetable matrona o una meretriz, una sacerdotisa o una emperatriz, era considerada una ciudadana de segunda, inferior según las leyes. Legalmente la mujer tenía el mismo tratamiento jurídico que un menor, es decir, tenía los mismos derechos que un niño. La mujer dependía, en primer lugar, de la autoridad del padre y, cuando se casaba, quedaba bajo la tutela del marido.

Con el cambio de era, la mujer romana comenzó a asumir nuevos roles. A pesar de su papel subalterno, fundamentalmente de madres y esposas, las mujeres llegaron a ocupar en Roma un papel destacado en comparación con otras sociedades antiguas. En la sociedad romana se produjo una evolución de la condición de la mujer, perceptible en las costumbres, en la mentalidad y en las artes. En la literatura antigua y en los mitos clásicos, la mujer adoptó con el paso del tiempo un papel central y esos mitos empezaron a formar parte de la decoración de casas y de objetos cotidianos.

Mujeres romanasLa mujer empezará a protagonizar representaciones, con gran frecuencia mitológicas, que se plasmaron en muros, elementos decorativos en terracota, pinturas, estatuas y objetos familiares. La mujer, no obstante, representaba los principios de fertilidad, prosperidad, creación o el poder del destino. Esa nueva mentalidad coincidió con el cambio de los roles tradicionales de la mujer (entiéndase que esos cambios afectaban a mujeres de posición principalmente acomodada, otra realidad era la que vivían las mujeres de clase media y baja) y con una evolución estética que se produce en la era del emperador Augusto Cesar.

Las esposas de loe emperadores no eran las únicas mujeres influyentes en esta época. Existen mujeres en todas las ciudades del Imperio Romano que administran fortunas y que se encargan de importantes ceremonias religiosas.

En las cuatro secciones en las que se divide la exposición se puede observar esa evolución de la mujer romana, desde su posición de “ángel del hogar” a una mujer que se desprende de esos roles tradicionales y asume nuevos papeles en la sociedad romana.

La primera sección, titulada “Imágenes de mujeres”, se pueden contemplar una serie de bustos o retratos que evidencian los cambios de la moda romana a través de los peinados. Esos primeros bustos dan paso a una serie de retratos en miniatura y retratos pintados de mujeres de la sociedad romana.

En la segunda sección de la muestra, titulada “Fuerza materna, romanas ideales”, encontramos algunas representaciones del papel central de la mujer romana como madre y esposa. En esas representaciones artísticas observamos a mujeres vestidas de forma púdica, con decoro, mientras cuidan o alimentan a sus hijos. Estas piezas son raras ya que no se han encontrado muchas en la decoración, pues el mito solía imponerse en el discurso frente a la realidad.  La imagen mitológica de la mujer se expone como ideal que debe ser perseguido.

Mujeres RomanasSiguiendo el recorrido accedemos a contemplar varias piezas que conectan el tema de la mujer con lo sagrado. La mujer romana se rodeó en su hogar de imágenes de dioses del Partenón romano consideradas protectoras, como Ceres, Juno, Minerva o Venus. De todas ellas encontraremos varias representaciones, especialmente de Ceres.

Para acabar esta sección, se ofrecen varias piezas que conectan el tema de la mujer con los ciclos de la naturaleza. Decoraciones en lámparas, anillos, colgantes y otros pequeños objetos muestran la relación de esas imágenes con la fertilidad, la prosperidad o los ciclos de la naturaleza. Durante el reinado del Emperador Augusto Cesar se recuperó esa referencia al flujo natural y al paso del tiempo que reaparece en las representaciones de la diosa Fortuna, dueña de los destinos de los humanos, o de Selene, diosa que rige los ciclos lunares.

La tercera sección está dedicada a la Seducción. La seducción se puede producir de diversas formas mediante la sensualidad, lo físico o mediante la inteligencia. En el espacio de la vivienda, las musas eran representadas para invocar la inspiración y nutrir las inquietudes intelectuales y espirituales. Mujeres de Roma cuenta con un grupo de frescos hallados en 1755 en Pompeya, ciudad sepultada por el Vesubio en el año 79 d.c. De esta serie se pueden observar 8 musas, incluida la musa de la Historia. Sólo faltaría Euterpe, que se conserva en el lugar original donde fueron encontradas debido a su delicado estado de conservación.

La seducción también surge de la atracción física. La muestra recoge varias obras donde la mujer aparece desnuda, aunque nunca responde a escenas reales, son interpretaciones de diosas o criaturas divinas. Las esculturas y diferentes representaciones responden a cánones clásicos de belleza: cuerpos perfectos cargados de gracia y armonía. En este apartado destaca la representación de “Las tres gracias”, que representa la abundancia y simbolizan la plenitud.

La última parte de esta sección está dedicada a los rostros de Venus. En la sala pueden observarse varias representaciones de la diosa Venus, dando cuenta de la libertad creativa que tuvieron los artistas a la hora de realizar sus representaciones. Imágenes que transitan desde una venus púdica hasta representaciones de la diosa mucho más sensuales.

Mujeres RomanasLa última sección de la exposición, titulada “Excesos”, recoge obras en las que se representan divinidades feroces, libres, que rechazan incluso la relación con los hombres y se niegan a asumir el rol tradicional de la mujer. Por ello son respetadas y temidas. Minerva no sólo era la diosa protectora de las artes y de los artesanos, también era una divinidad guerrera, protegida por un casco, una lanza y una égida. Así se encuentra en muchas representaciones domésticas.

Los excesos también están representados por un mundo dionisíaco que muestra el disfrute, la fiesta, con mujeres presidiendo ceremonias y disfrutando de la celebración. Son varios los relieves en los que se puede apreciar a bellas jóvenes bailando al son de la música.

La muestra acaba con un apartado dedicado a los “monstruos”. En ese espacio se exponen varias obras de arte que representan criaturas femeninas juntos con representaciones de mujeres deseables o ejemplares. Esas representaciones tenían un gran valor simbólico en el mundo romano, convirtiéndose en imágenes protectoras, como las sirenas. Llama la atención la escultura del “Hermafrodito”, que viene a plantear el debate entre la persona y, en palabras de los autores de la muestra, el “monstruo”. El hermafrodito es un joven de extraordinaria belleza al que los dioses convierten en una criatura bisexuada a petición de la irreflexiva ninfa Salmacis. Sin duda una obra con la que finaliza la exposición y no deja indiferente al visitante.

Fuentes| Caixa Forum, Ivan H.

Imágenes | Ivan H.