Cañón del siglo XVII

Cañón del siglo XVII similar a los empleados por la flotilla del Capitán Henry Morgan en 1671.
Crédito: Discovery News

Tres años después de su hallazgo, los arqueólogos subacuáticos han resuelto el misterio del pecio hundido en las costas caribeñas de Panamá. Los restos del naufragio se encontraban repletos de hojas de espada, tijeras o herraduras. Finalmente el buque ha sido identificado como el Nuestra Señora de la Encarnación, una nao española de época colonial. Un buque mercante que se hundió en 1681 durante una tormenta en la desembocadura del río Chagres en Panamá.

Hasta ahora pocas son las naos españolas recuperadas, y menos las que se encuentran en un estado tan increíble como la Encarnación, por eso el director del proyecto, Frederick «Fritz» Hanselmann, director del proyecto y arqueólogo subacuático en el Centro Meadows de la Universidad Estatal de Texas, lo define como “un hallazgo emocionante”. El pecio descansa a una profundidad de tan sólo 40 pies, enterrado entre 3 pies de arena fangosa y limo que conservan toda la parte inferior del casco del buque de unos 334 años de antigüedad.

«La carga incluye una amplia variedad de artefactos, en particular, más de 100 cajas de madera que contenían hojas de espada, tijeras, herraduras y cerámica«, afirmó Hanselmann.

Originalmente construido en Veracruz, México, la Encarnación navegó como parte de la flota de Tierra Firme, en el camino a Portobelo, Panamá desde Cartagena, Colombia. Todos los años los grandes convoyes marítimos viajaban desde España hasta el Nuevo Mundo, transportando suministros para los colonos y llenando sus bodegas con metales preciosos, esmeraldas y perlas de vuelta a la vieja Europa. El comercio era la columna vertebral de la economía colonial de España.

Hanselmann y sus colegas tropezaron con el buque en 2011, durante su búsqueda permanente de los cinco navíos del siglo XVII pertenecientes al convoy pirata del capitán Henry Morgan, perdidos en su camino a saquear la ciudad de Panamá en 1671. Ahora los investigadores no tienen duda de los restos del naufragio pertenecen a la Encarnación. «La ubicación de la nave es consistente con la historia del evento del naufragio. Sólo otra embarcación que se hundió inmediatamente después de la tormenta en ese mismo lugar, se trata de una pequeña barcaza de salvamento. Esto no es una barcaza» afirmo Hanselmann. El arqueólogo también señaló que otros tres buques se perdieron durante la tormenta, pero más cerca de Portobelo. «Aparte de la pérdida de barcos de Morgan en esta zona en un período de 10 años, no hay más constancia de pérdidas de buques mercantes españoles frente a la desembocadura del Chagres«.

De acuerdo con el arqueólogo marítimo y ayudante de dirección de proyectos Melanie Damour, la construcción del buque coincide con la información actualmente disponible de la Encarnación. «Tenemos una cantidad sustancial de la estructura del casco conservado y nuestras mediciones son bastante consistentes con los detalles de la construcción que hemos encontrado hasta ahora. Además, sabemos que la Encarnación se construyó de madera de caoba y roble, lo cual hemos documentado«, dijo Damour. Por otra parte, el manifiesto de carga de la Encarnación coincide con lo que se ha encontrado en el registro arqueológico hasta el momento. Como ya hemos comentado el navío se hundió con barriles y cajas de madera llenas de espada, tachuelas, rollos de tela, y los sellos de balas de plomo con inscripciones. Además de material orgánico perecedero. Artículos que todavía se pueden encontrar en el lugar.

«Habitualmente los intentos de rescate después del naufragio resultaban, en su mayoría, sin éxito ya que lo único que alcanzaban a recuperar era unos fardos de telas y objetos flotantes» dijo Chris Horrell, arqueólogo y director adjunto del proyecto marítimo.

Sellos de plomo con inscripciones

Sellos de plomo con inscripciones
Crédito: El Centro Meadows & Discovery News

Los objetos encontrados proporcionan una instantánea de la vida colonial española a finales del siglo XVII. Se trata de elementos muy comunes que tenían múltiples usos y eran empleados en la vida cotidiana. Las hojas de espada podrían servir como arma de los soldados de la Corona, pero también podría ser utilizada para las necesidades cotidianas de corte. Las tijeras que podría ayudar en el tratamiento de heridas también tendrían otros usos en otras profesiones. Las herraduras eran necesarias no sólo para el transporte de la plata y el oro a través del istmo, sino en el transporte de bienes y mercancías de una ciudad a otra.

«La búsqueda de los barcos perdidos de Morgan continuará y quién sabe qué más vamos a descubrir en el camino«, añadió Hanselmann.

Fuentes| Discovery News

Imágenes| Discovery News