Esta ruta discurre por tres provincias donde el patrimonio histórico y cultural es vasto, con auténticas joyas del románico, monumentos muy interesantes, recursos naturales únicos, ricas leyendas, donde la gastronomía es excelente y donde es posible descubrir rincones en cada paso.

Parador de Santo Domingo de la Calzada. Vestíbulo

Parador de Santo Domingo de la Calzada

Para ello escogimos tres alojamientos de la Red de Paradores Nacionales, correspondientes a las comunidades que queríamos visitar: La Rioja, Cantabria y Aragón. En cada una de ellas existen numerosos lugares para visitar, pero desde aquí destacaré los que nos parecieron más motivadores, curiosos o directamente imprescindibles.

En dicha ruta, el alojamiento es uno de los incentivos, pues en la Red de Paradores Nacionales, la gran mayoría de establecimientos están ubicados en edificios históricos como antiguos castillos, palacios, viejas casonas nobles, conventos, hospitales, monasterios, etc. Otro punto importante en ellos es la vertiente culinaria, ya que en sus restaurantes se elaboran estupendos platos con los productos de cada zona. Paradores cuenta con unos 95 hoteles por todo el territorio nacional, siendo posible configurar muchas rutas diferentes.

Catedral Sto. Domingo. Interior

Catedral Sto. Domingo. Interior. Templete enrejado.

En nuestro trayecto, la primera parada fue en el Parador de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). Santo Domingo es un lugar de peregrinación hacia Santiago de Compostela y se nota en la configuración de sus calles y edificios. El Parador fue construido en el interior de un hospital medieval que servía para ayudar a los peregrinos magullados o enfermos, llegados de todos los puntos. Situado en una hermosa plaza, junto a la Catedral, ha sabido conservar el sabor de antaño en su arquitectura y decoración.

Desde esta base visitamos (por supuesto) la majestuosa Catedral, del Siglo XII, con ampliaciones posteriores. Nos hicimos eco de la curiosa leyenda de la “Gallina de Santo Domingo”, que cantó después de muerta. Para ilustrar dicha leyenda, en el interior del templo conservan una jaula con una gallina ¡viva! Cuenta en su interior con valiosas piezas de arte como esculturas, pinturas, orfebrería, distribuidas entre su retablo, sepulcros y capillas, atesorados durante varios siglos.

Casa de Lorenzo de Tejada

Casa de Lorenzo de Tejada

Otro agradable paseo discurre por su calle Mayor, admirando los nobles palacios. Algunos datan del Siglo XVI como el Palacio del Secretario de Carlos V, el Ayuntamiento o el Palacio del Marqués de la Ensenada, del Siglo XVIII, entre otros. Vale la pena detenerse en sus fachadas con blasones esculpidos, frisos decorados y recios enrejados.

Una vez saboreada esta deliciosa estancia, nos acercamos a Ezcaray. Nos sorprendió la historia de este encantador pueblo y el hecho de disponer de una turística estación de esquí (Valdezcaray). Imponentes montañas, una explosión de naturaleza en medio de la Tierra del Vino y la excelente rehabilitación del edificio dieciochesco de la Fábrica Real de Paños de Santa Bárbara.

No podíamos abandonar la zona sin visitar una de las joyas del Patrimonio de la Humanidad: los Monaterios de Yuso y Suso en San Millán de la Cogolla. La magnífica visita guiada te lleva a conocer primero los secretos de Yuso (el monasterio de abajo), posteriormente con un minibús se asciende a Suso (el monasterio de arriba).

El Monasterio de Yuso es un gran edificio de arquitectura renacentista y barroca, pero su origen es medieval, coexistiendo durante un tiempo con el de Suso, albergando dos comunidades monásticas. Cuenta entre sus piezas más valoradas con las Glosas Emilianenses que datan del Siglo X. Las Glosas son un importante documento, escrito en varias lenguas nacionales, que sirvió para descifrar textos en latín, así como para comprobar los diferentes dialectos locales. Asimismo, Gonzalo de Berceo pasó momentos de su vida en este monasterio, formándose y estudiando tan valiosos escritos que inspiraron parte de su obra.

Cenotafio de San Millán en el Monasterio de Suso

Cenotafio de San Millán en el Monasterio de Suso

En realidad, el origen de los centros de San Millán está en el Monasterio de Suso. Fue donde el Santo pasó sus largas horas como eremita, en las cuevas abiertas a la montaña. La vista desde aquí es impresionante, divisando el valle del río Cárdenas, con Yuso al fondo. El pequeño edificio, que comprende el antiguo monasterio, es un encantador recinto que muestra diferentes estilos arquitectónicos, encontrando vestigios visigóticos, mozárabes y románicos.

Muy satisfechos con nuestras excursiones, pusimos rumbo hacia Cantabria… Próximo destino: Santillana del Mar.

¡No os lo perdáis!

Fuentes| parador.es, páginas oficiales de los ayuntamientos: Santo Domingo de la Calzada, Ezcaray y San Millán de la Cogolla. Página de los Monasterios Yuso y Suso

Nota: Para los créditos de las fotos:  pinchad en ellas y se abrirán los enlaces.