Las campanas rompen el silencio con sus tañidos lastimeros que llaman a la oración. El silencio, otras veces roto por los cantos, se respira, en ocasiones con dificultad. Se hace duro algunas veces.Te reconforta otras muchas.Sta_maria_valldigna_interior

La piedra gastada de los pasilllos te cuenta historias como sólo les está permitido  conversar a toda alma que habita estos pequeños gigantes de piedra. En susurros, inquilinos, libres o cautivos, que decidieron obrar en sus días por una fe parecen no querer marchar nunca. Son muchas las vidas que se consagraron entre los muros de los monasterios que quieren ver la luz.

Colmadas están sus estancias de sentimientos encontrados del que entiende la vida como algo espiritual.  Plenas de riquezas del que ha sido uno de los mayores poderes de la historia. Arte y arquitectura clavadas en sus paredes, torneadas en sus maderas, talladas en sus arcos y sus columnas.

Claustros amplios de escenas en relieve,  contraídos por el frío y el calor que los ha castigado mucho menos que la mano del hombre, son testigos privilegiados hoy en día de la belleza natural que rodea a muchos de estos bienes patrimoniales que la curia, en su divina misericordia, construyó como ostentación de su poder o como refugio de quienes sentían que sus pasos en la vida debían dirigirse a la contemplación, al entendimiento o la misericordia.

Sus salas, testigos mudos en el tiempo, conservan aún su forma, su cuerpo y su esencia para lo que un día fueron levantados. Los olores del papel y de la tinta del Scriptorium, de la madera vieja y regia de la Sala Capitular o del dulce y añejo lúpulo de la Bodega.

La historia, ya milenaria, se esconde y permanece en silencio en los monasterios que despiertan a la vida para descubrirse. Una de esas pequeñas y maravillosas joyas es la «Ruta de los Monasterios» en la Comunidad Valenciana donde cinco ejemplos de la arquitectura medieval del siglo XIII se unen entre sí para abrirte su alma, acercarte el conocimiento y calentarte el espíritu.

Monasterio de San Jerónimo de Cotalba en Alfahuir

Monasterio de San Jerónimo de Cotalba en Alfauir

El primer gran protagonista de esta historia es el Monasterio de San Jerónimo de Cotalba en Alfauir, a 8 km de Gandía. Fundada por el Duque de Gandia, Alfons el Vell, en el año 1388 para recoger a los monjes Jerónimos que huían del Monasterio de Xàbia por los constantes ataques de los piratas Berberiscos. No resulta difícil reconocer la Torre de la campana que vigila sin distracción el doble claustro renacentista superpuesto, la escalera de caracol gótica de la sala capitular o el acueducto gótico. 

Continuando con el trayecto nos acercamos a Llutxent donde el Monasterio del Corpus Christi albergó la primera Universidad Valenciana gracias a los Dominicos que lo fundaron en el año 1422. Rodeado de pinadas y acompañado de un tricentenario algarrobo que franquea su entrada este precioso monasterio es un claro ejemplo de austeridad y belleza propia de esta orden.

Monasterio de Santa María de la Valldigna en Simat

Monasterio de Santa María de la Valldigna en Simat

Según la tradición, Jaume II «el Justo»  tras las luchas contra los musulmanes por tierras de Alicante y Murcia, al pasar por un valle, llamado entonces Alfàndench, e impresionado por su fertilidad y belleza, dirigiéndose a su capellán Fray Bononat de Vila-seca, abad de Santes Creus, dijo: “Vall digna per un monestir de la vostra religió” («Digno valle para un monasterio de tu orden»), contestando el abad: “Vall digna!”(«Digno valle!»). Desde entonces, aquel valle bautizado como Valldigna acogió al  Monasterio de Santa María de la Valldigna en el municipio de Simat en 1298.

Acercándonos a Carcaixent nos encontramos al nuevo protagonista que nos espera. El Monasterio de Santa María de Aguas Vivas es un edificio religioso cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y que  perteneció a la orden de los agustinos, quienes custodiaban la imagen de la Vírgen de Aguas Vivas, patrona de la ciudad. La arquitectura gótica y barroca se muestra rica en tallas y decorados con pinturas al fresco que sorprenden al visitante.

Monasterio de la Murta en Alzira

Monasterio de la Murta en Alzira

Cerrando nuestro camino y reinando en el Valle de la Murta y la Casella, en el municipio de Alzira resplandece el Monasterio de Santa María de la Murta, antiguo cenobio de la orden de los jerónimos. Este monasterio-fortaleza acogió en su época de máximo esplendor a la realeza, aristócratas y personajes religiosos de gran relevancia como a Felipe II, San Juan de Ribera o San Vicente Ferrer. Como fruto de las grandes donaciones de nobles y mecenas que lo atesoraron, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1995 convirtiéndose en uno de los monumentos histórico-artísticos más importantes del levante español.

Esta ruta actual que enlaza cinco municipios a lo largo de 90 km ha unido estos monasterios durante siglos. Si lo deseas, puedes realizar el camino por los mismos senderos que antaño servían para la comunicación entre ellos. Antiguas sendas históricas de origen medieval como el paso del pobre, vías pecuarias, sendas de montaña, caminos rurales y antiguas vías de ferrocarril por las que transitaban caminantes a lomos de sus equinos permanecen llenas de vida. Una vida que se respira a lo largo del GR-236 perfecto para realizar senderismo en plena naturaleza.

Y si quieres vivirlo como un auténtico protagonista de la época, puedes transportarte en el tiempo a lomos de un caballo y realizar el recorrido por el primer Itinerario Equestre de España ( IE-001).

No importa el camino que se elija. No importa el motivo de la elección. Sólo tú puedes elegirlo.

Fotos: Ruta de los Monasterios. Agencia Valenciana de Turismo y Diputación de Valencia (Valencia Terra i Mar)