El Ayatolá Jomeini.

El Ayatolá Jomeini. Biografíasyvidas.com

La Revolución iraní de 1979 supuso un punto de inflexión en la historia del siglo XX. La rebelión fue el primer movimiento que se inspiró en la doctrina religiosa del Islam, concretamente la versión chií, para crear un nuevo sistema político y social.

En Irán no hubo una revolución de carácter independentista, nacionalista o socialista, a diferencia de las ocurridas en otros países de su entorno, si no que ésta tuvo como base la ideología religiosa sin seguir ninguna doctrina de raíz europea. Es la primera utilización política del Islam que abrió una estela seguida por los países de su entorno que llega hasta nuestros días. En definitiva, la Revolución de 1979 produjo un cambio de rumbo en la política de los países de mayoría musulmana que comenzaron a vislumbrar la religión islámica como una forma de organización estatal.

Sabías que… Irán nació en 1935 como Estado aglutinador de los antiguos territorios del Imperio Persa. Tras la segunda Guerra Mundial se llevó a cabo un proceso de occidentalización impulsado por el sha (emperador) Mohammad Reza Pahlevi, que subió al poder en 1953 a través de un golpe orquestado por Inglaterra y Estados Unidos conocido como Operación Ajax.

El sha y su familia.

El sha y su familia. Agence France-Presse

El nuevo sha introdujo cambios significativos en Irán: entre otras cuestiones, se impulsó una reforma agraria, se llevó a cabo la industrialización en Irán y se agudizó su papel como principal productor y exportador de petróleo de Oriente Medio, apoyado por las potencias occidentales. Los nuevos elementos económicos medraron en la población que se vio aumentada y se produjeron grandes movimientos migratorios del campo a las ciudades para buscar un empleo o mejores condiciones de vida. La sociedad iraní se modernizó a semejanza de las doctrinas europeas durante las décadas posteriores a la II Guerra Mundial.

Sin embargo, las aspiraciones sociales se vieron frustradas por los grandes desequilibrios y la dura represión por la que se caracterizó el régimen del sha. A principios de los años setenta comenzaron a proliferar protestas en contra de las políticas represivas del gobierno iraní, la corrupción, las desigualdades sociales y económicas. Estas protestas estuvieron encabezadas por grupos de izquierda islámica y los Tudeh, partido comunista de Irán que aglutinaron a otras fuerzas como los movimientos nacionalistas o democráticos. A su vez, se recrudeció el enfrentamiento entre el gobierno y las fuerzas religiosas tradicionales por la intención de Reza Pahlevi de occidentalizar Irán. La tensión se había forjado en los años sesenta cuando el emperador restó protagonismo y poder a las fuerzas religiosas en el país. La inclusión de la religión en la lucha contra el régimen fue tardía pero caló en la población incluyéndose como un símbolo más en sus reivindicaciones políticas, sociales y económicas.

La sociedad iraní se moviliza de manera masiva contra el sha. BBC Mundo

La sociedad iraní se moviliza de manera masiva contra el sha. BBC Mundo.

Las fuerzas religiosas tuvieron al Ayatolá Ruhollah Jomeini como símbolo del enfrentamiento con el sha. La figura del Ayatolá surge en dentro de las comunidades chiítas como elemento principal de la jerarquía eclesiástica, punto  fundamental de diferenciación con el sunnismo donde no existe tal jerarquía religiosa. Los ulemas o expertos en derecho coránico pueden convertirse en Ayatolá (signo de Dios) si su vida es un ejemplo para la comunidad, como lo fue Jomeini para los iraníes.

El Ayatolá Ruhollah fue la cabeza visible de la jerarquía eclesiástica que luchó contra las reformas cercanas a occidente del sha, en detrimento de su poder hacia la población, que interpretaron como un laicismo soterrado que quería despojar a Irán de sus costumbres y tradiciones vendiéndose a Occidente.  En los años setenta fruto de esta tensión,  Jomeini debe abandonar el país exiliándose en París donde participa de manera activa para derrocar el régimen iraní. Durante su exilio, en Irán se recrudece la opresión. En 1978 los partidarios de Jomeini, fundamentalmente jóvenes de clases popular, junto con los grupos de izquierda, demócratas y nacionalistas impulsan movilizaciones huelguísticas que se convertirán en multitudinarias a principios de 1979. La presión que ejerció la ciudadanía fue mayúscula obligando a Reza Pahlevi y su familia a abandonar Irán hacia el exilio en Estados Unidos.

El Ayatolá Jomeini vuelve de su exilio en París en febrero de 1979. BBC Mundo.

El Ayatolá Jomeini vuelve de su exilio en París en febrero de 1979. BBC Mundo.

Con este caldo de cultivo, Jomeini volvió de París en febrero de 1979 donde es recibido por el grueso de la población como fuerza del cambio hacia un nuevo Irán. El Ayatolá era el símbolo del cambio. Con la movilización de sus fuerzas los rebeldes consiguieron derrocar  por completo el régimen y establecer la República Islámica de Irán el 1 de abril de 1979.

Las fuerzas de Jomeini reunidas en el consejo de la Revolución Islámica y apoyados por el PRI (Partido de la Revolución Islámica) comenzaron una durísima represión contra sus anteriores aliados, que vieron frustradas sus aspiraciones en el nuevo Irán.  En los primeros años de la década de los 80 Jomeini y sus seguidores controlaban la revolución en Irán y comenzaron a aplicar la doctrina religiosa más tradicional para realizar cambios fundamentales en el país.

El sistema creado por Jomeini y sus seguidores estaba inspirado en el Corán, sometiendo al Estado a la máxima autoridad religiosa: el Consejo de Vigilancia compuesto por alfaquíes, aquellos que son sabios en las leyes del Corán, y el mismo Ayatolá Jomeini, como Líder Supremo.

Como había sucedido en otros países de mayoría musulmana como Libia en 1972 con el golpe de Gadafi o el Pakistán de Zia ul-Haq en 1977, en la nueva República Islámica de Irán se introdujo la Sharia o ley divina, para regir la vida social y política del país. La Sharia establece una serie de normas religiosas vinculadas al culto pero que se hacen extensivas a todos los aspectos de la vida privada y pública.

Mujer iraní con el chador impuesto tras la Revolución de 1979

Mujer iraní con el chador impuesto tras la Revolución de 1979. Wikipedia Commons.

Fue en Irán donde la Sharia se impuso con más rigor asociado al régimen teocrático impuesto por Jomeini. De ese modo, desde la vida familiar hasta el comercio, la alimentación o el vestido eran observados por los “guardianes de la Revolución” que vigilaban su cumplimiento. El no cumplimiento de los preceptos islámicos era penado con la cárcel o incluso la muerte.

Los cambios en Irán fueron pronto visibles, por ejemplo en la imposición del velo completo a la mujer, el cambio en las leyes de comercio de acuerdo a los preceptos religiosos o la prohibición del consumo de alcohol o cerdo a toda la población.

En definitiva, la Revolución iraní creó desde sus primeros momentos gran expectación entre las diferentes potencias mundiales y los países del entorno. El golpe de efecto propuesto por Irán en la Revolución fue visto en la mayoría de los casos como un elemento desarrollista del islamismo radical. La importancia histórica de Irán hacía más plausible la extensión de este nuevo islam político en su lado más fundamentalista. En la década de los ochenta se consolidaron partidos fundamentalistas en Sudán, Pakistán, Turquía o Líbano que, sin ostentar el poder, ejercieron una fuente de presión en sus países. Fue a partir de los años noventa cuando se agudizaron los conflictos derivados con el auge del fundamentalismo islámico en países como Afganistán o Argelia.

Fuentes| Biografíasyvidas, Agence France-Presse, BBC Mundo, W.Commons

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