Phitovirus

Phitovirus Sibericum
Crédito: Sciencedaily

En el frío suelo de Siberia, investigadores del Laboratorio de Información Genomique et Structurale (CNRS / UMA), en asociación con los equipos de la Biologie Grande Echelle (CEA / INSERM / Université Joseph Fourier), Génoscope (CEA / CNRS) y la Academia de Ciencias de Rusia han realizado un hallazgo sorprendente. Se trata de un nuevo tipo de virus gigante llamado «Pithovirus», enterrado bajo tierra, este virus gigante, que es inofensivo para los seres humanos y los animales, ha sobrevivido congelado durante más de 30.000 años. 

Mediante el estudio de una muestra del suelo congelado del noroeste de Siberia, en la región autónoma de Chukotka, los investigadores se sorprendieron al descubrir un nuevo virus gigante con más de 30.000 años (contemporáneo de la extinción del hombre de Neandertal). Y que han llamado Pithovirus sibericum. Debido a su forma ánfora, similar a virus Pandora, los científicos pensaron inicialmente que se trataba de un nuevo miembro, aunque muy antiguo, de esta familia. Sin embargo, el análisis del genoma en Pithovirus mostró que este no es el caso. No existe una relación genética entre Pithovirus y Pandora. Aunque es grande para un virus, el su genoma contiene mucho menos genes (alrededor de 500) que el genoma del Pandora (hasta 2500). Los investigadores también analizaron la composición de proteínas de la partícula Pithovirus (1,5 micras de largo y 0,5 micras de ancho) y encontraron que de los cientos de proteínas que lo componen, sólo uno o dos son comunes a la partícula Pandora. El grado de autonomía de la célula huésped del virus gigante, no parece que se correlacione con el tamaño de su genoma, sino con el tamaño de la partícula que los transporta.

El análisis en profundidad de Pithovirus demostró que tiene casi nada en común con los virus gigantes que han sido catalogados hasta la fecha. Esto hace que sea el primer miembro de una nueva familia de virus, elevando a tres el número de familias distintas de virus gigantes conocidos.

El estudio demuestra que los virus son capaces de sobrevivir en el permafrost (capa permanentemente congelada del suelo encontrado en las regiones árticas) casi en periodos geológicos de tiempo, es decir, hace más de 30.000 años (correspondientes al último pleistoceno). Estos resultados tienen implicaciones importantes en términos de riesgos para la salud pública relacionados con la explotación de los recursos mineros y energéticos en las regiones circumpolares, que puedan surgir como resultado del calentamiento global. El resurgimiento de los virus que se consideran ser erradicadas, como la viruela, cuyo proceso de replicación es similar a Pithovirus, ya no es el dominio de la ciencia ficción. La probabilidad de este tipo de escenario tiene que ser analizado de forma realista. 

Fuente| sciencedaily