Capilla Sixtina

Capilla Sixtina
Crédito: Carlos Lasierra

Pocas referencias se hacen de este personaje bíblico. Lilit o Lilith es una figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva. Según la leyenda (que no aparece en la Biblia), abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al mar Rojo, uniéndose allí con Samael, que se convirtió en su amante, y con otros demonios. Más tarde, se convirtió en un demonio que rapta a los niños en sus cunas por la noche y se une a los hombres como un súcubo, engendrando hijos (los lilim). Se la representa con el aspecto de una mujer muy hermosa, con el pelo largo y rizado, generalmente rubia o pelirroja, y a veces alada.

Sabías que… la única mención en la Biblia de dicha criatura aparece en Isaías 34:14: En la Biblia de Jerusalén el pasaje se traduce como: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él encontrará descanso».

El origen de la leyenda que presenta a Lilit como primera mujer se encuentra en una interpretación rabínica de Génesis 1, 27. Antes de explicar que Yahveh dio a Adán una esposa llamada Eva, formada a partir de su costilla (Génesis 2:4-25), el texto dice: «Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó». Si bien hoy suele interpretarse esto como un mismo hecho explicado dos veces, otra interpretación posible es que Dios creó en primer lugar una mujer a imagen suya, formada al mismo tiempo que Adán, y sólo más tarde creó de la costilla de Adán a Eva. La primera mujer a la que alude Gn. 1, 27 sería Lilit, la cual abandonó a su marido y el jardín del Edén. La leyenda está vinculada a una tradición mágico-religiosa judía: la costumbre de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos, con el nombre de tres ángeles (Snvi, Snsvi, Smnglof).

Abanto

Crédito: Carlos Lasierra

En la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Lécera (Zaragoza) se encuentra una poco común representación de este “ángel” femenino alado. En la clave del arco que nos abre al presbiterio, aparece la inquietante figura de un ángel femenino. La interpretación religiosa cristiana al Mito de Lilith, que a pesar de no figurar dentro de las concepciones hebraicas, a ella se le atribuye la caída del Edén. Quizá la versión más famosa de esta Lilith cristiana es la de las pinturas de la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel. En éstas ella es mostrada como mitad-mujer mitad-serpiente, y es acreditada de instigar su propia Caída del Edén. Está realizada toda esta cúpula en la segunda mitad del siglo XVII, (1666) en yeso, muy decorada. Con cuatro santos en las pechinas ente una movida y recargada hojarasca, con roleos, volutas y conchas (San Pedro Arbués, Santo Dominguito de Val, San Valero y Santo Domingo Guzmán).  Sobre ellas se eleva la cúpula elíptica que se levanta hasta el cielo, con la linterna por donde entra la luz. Todo muy recargado en cuanto a su decoración.  Allí está Lilith como ejemplo del mal, del demonio que ha sido sometido por Dios, y por tanto bajo el poder de la religión cristiana, que la pone como ejemplo por desobedecer al Creador, un demonio que ha sido vencido, y debe seguir siendo vencido gracias a la labor apostólica de la iglesia católica, que está por encima del mal.

Lecera

Imagen de la capilla de Lecera
Crédito: Carlos Lasierra

Adán y Lilit nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilit se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilit, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó. Hoy por eso se toma como imagen y símbolo del feminismo. Saliendo del Edén fue a dar a las orillas del Mar Rojo (hogar de muchos demonios). Allí se entregó a la lujuria con éstos, dando a luz a los lilim. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla (Snvi, Snsvi y Smnglof), ella se negó. El cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos. Hay quienes opinan que es el demonio que tentó a Eva en el Paraíso, y así la representa Miguel Ángel en la capilla Sixtina. En la iglesia de Abanto (Zaragoza), en el retablo del siglo XV de San Miguel, aparece éste derrotando al demonio como siempre, pero curiosamente este demonio barbudo y horrible, medio ser humano, medio bestia, es también una mujer.

Fuentes| texto de Carlos Lasierra, La Biblia