Relieve de la familia real

Relieve de la familia real Crédito: egiptologia

En el Imperio Nuevo egipcio (desde la reunificación de Egipto gracias a Amosis en el año 1550 a.C. hasta el año 1070 a.C. cuando llegan al poder los reyes libios), tras el reinado del faraón Amenofis III se produce una ruptura que afectará a todos los ámbitos de la historia de Egipto (religión, historia, literatura, arte…). Se trata de un paréntesis, pues después todo volvió a la normalidad, pero el reinado de Amenofis IV supuso un brusco cambio en la religión y en la producción artística egipcia.

Amenofis IV rompe en primer lugar con la tradición religiosa. Se aleja del politeísmo tradicional egipcio y elige a Atón, el dios sol, como único dios. Es entonces cuando cambia su nombre por Akenatón y cuando se produce el cambio de estilo artístico hacia uno que predique y difunda la nueva religión defendida por el faraón. En el sexto año de su reinado traslada la capital de Tebas a Aketatón, una nueva ciudad cercana a la actual Amarna, planeada por el mismo faraón y construida para el dios Atón.

Pintura mural

Pintura mural
Crédito: Egyptian Dreams

Aketatón, “el horizonte de Atón”, fue construida en la ribera oriental del Nilo, en el Egipto medio. Sus límites fueron marcados por una serie de catorce estelas situadas en las colinas que la rodeaban y que fueron encargadas por el faraón. El lugar fue escogido por ser un espacio virgen, es decir, no venerado a ningún dios anteriormente, y por el gran wadi o riera que pasaba por allí. Medía unos 13 kilómetros de norte a sur y unos 5 de ancho, y el llamado Camino Real, una avenida ceremonial, la recorría de norte a sur.

En esta ciudad se encontraba el Palacio de la Ribera Norte, el cual se cree que era la residencia principal de descanso de la familia real, un gran edificio administrativo, barracones para la guardia real y almacenes. Se cree que en las casas de esta zona habitaban los cortesanos de alto rango. Al sur estaba el Palacio Norte, y en el centro de la ciudad se encontraban el gran templo dedicado a Atón, un gran palacio público y un palacete más pequeño denominado la Casa del Rey que también contaba con su propio templo. El Gran Palacio y la Casa del Rey  se unían por medio de un puente de adobe que pasaba por encima del Camino Real. Al norte y al sur del centro se encontraban distintos grupos de casas de varios tamaños incluyendo varias villas y un poblado para los obreros de la ciudad y de las tumbas.

Sabías que… en lo que se denominará arte de Amarna, todas las manifestaciones de lo divino deben someterse a la imagen del Sol, que se muestra como disco solar desde lo alto del cielo irradiando sus rayos a modo de manos que sostienen el ankh o símbolo de la vida.

Coloso de Akenatón (Fuente: arquehistoria.com)

Coloso de Akenatón (Fuente: arquehistoria.com)

Las estatuas de esta época se caracterizan por un fuerte realismo, libertad y expresividad y defienden un nuevo ideal de belleza en el que las formas se alargan y distorsionan anormalmente. Ahora los rasgos faciales rompen con el canon de belleza de las figuras tradicionales egipcias. Pero poco a poco este estilo ira dulcificándose, dando lugar a imágenes mucho más armoniosas y bellas, como el conocidísimo Busto de Nefertiti que se encuentra en el Museo Egipcio de Berlín.

En cuanto a los relieves, desaparecen los temas tradicionales y los antiguos modelos. Ahora el faraón y el dios se representan a un mismo nivel y la divinidad solar domina las escenas desde su posición en el cielo. Además, estos relieves se representan en los denominados talatat, unos bloques de arenisca pequeños típicos de las construcciones del reinado de Akenatón. Se trata de otro intento de abandonar las antiguas tradiciones y de una cuestión práctica, ya que así era más fácil extraer la piedra de las canteras, su transporte y colocación. Posteriormente estos bloques fueron extraídos y reutilizados como material constructivo o de relleno por los faraones Ramesidas.

Las pinturas murales de los palacios de la ciudad de Amarna reflejan vivas y coloridas escenas tomadas de la naturaleza, aunque también existen diferentes escenas regias.

Por lo tanto, este cambio artístico no sólo será un cambio estético sino también iconográfico.

Tras la muerte del faraón, el arte de Amarna y todos los cambios introducidos fueron proscritos, la ciudad de Amarna abandonada y el culto politeísta retomado. Pero no todo cambió de la noche a la mañana y existen obras artísticas posteriores a Akenatón que nos muestran la influencia que los cambios amarnienses tuvieron en el arte posterior, como el trono encontrado en la tumba de Tutankamón, cuyo estilo iconográfico sigue siendo el de Amarna.

Respaldo del trono de Tutankamón (Fuente: Wikimedia commons)

Respaldo del trono de Tutankamón (Fuente: Wikimedia commons)

Bibliografía | GUIDOTTI, M.C. y CORTESE, V.: Atlas ilustrado del antiguo Egipto, Susaeta HAWASS, Z.: El reino de los faraones, RBA VV.AA.: Historia del arte antiguo en Egipto y Próximo Oriente, Editorial Ramón Areces, 2009

Fuentes| egiptología, Egytian Dreams