El salto al pasado que hacemos en esta ocasión será amplio. Nos trasladamos al otro lado del charco, cruzamos el Atlántico para llegar a tierras Colombinas. Lugares cálidos, de exuberante vegetación, de los que sabemos poco a ciencia cierta, sobre todo antes de la llegada española.

Gracias al afán investigador del Siglo XIX, que abordó con interés la arqueología mundial, en un intento de entender la procedencia humana, historiadores y arqueólogos especializados en la zona de América Latina hicieron unos hallazgos que revelaron gran número de civilizaciones indígenas, que la poblaron desde tiempos prehistóricos, constatando que muchas de ellas fueron evolucionando hasta adquirir conocimientos intelectuales muy avanzados. Por ejemplo la civilización Maya, localizada en el actual México, desarrolló la literatura en forma de valiosos códices, con numerosa información sobre su cultura. La escritura era en forma de complicados jeroglíficos, pero en uno de ellos, el Códice Dresde, que podría datar del Siglo XII, aproximadamente, expuesto en la Biblioteca de Dresde, Alemania, se han descifrado tablas astronómicas y calendarios de gran precisión. Existen más códices, pero según los historiadores éste es el más importante.

Y si hay una característica común en estas civilizaciones es la importancia del culto a la muerte, motivo por el cual en sus enterramientos guarnecían al difunto con objetos simbólicos u objetos que tuvieran algún significado para él y su familia. No sólo eso, además construían grandes monumentos funerarios que consideraban como templos del Más Allá. Así, siguiendo con el ejemplo de los Mayas, las importantes exploraciones arqueológicas del conjunto de Chichén Itzá, nos han permitido conocer muchos datos sobre dicha cultura.

Otra gran civilización americana, que nos ha proporcionado valiosa información, a través de los objetos procedentes de los enterramientos, es el Pueblo Mochica. Destaca (entre otras muchas piezas) la cerámica. El pueblo Mochica se localizaba en el actual Perú y se reveló como una gran civilización hidráulica, con excelentes obras de ingeniería, destinadas a proporcionar riegos para sus cultivos. Además, en su cerámica se aprecia el sentido práctico y naturalista, siendo la mayor parte de ella vasijas para contener líquidos, con formas notablemente anatómicas y representando guerreros. Son de una belleza extraordinaria y sorprendente, sobre todo las cerámicas de temática erótica.

El Tesoro de los Quimbayas  (Museo de América. Madrid)

Los Quimbayas fue otro de los pueblos americanos, localizado en la actual Colombia, en el valle del río Cauca. En el periodo clásico de todas estas culturas, que abarca una amplia franja desde los años 500 a.C. hasta 500 d. C., se estima que su evolución fue altamente creativa, prueba de ello son las piezas de orfebrería encontradas, realizadas principalmente en oro. Se organizaban en cacicazgos, constituyendo verdaderos Pueblos-Estado. Precisamente a finales del Siglo XIX, en la zona de La Soledad, un grupo de saqueadores abrieron unas tumbas Quimbayas y extrajeron el valioso Tesoro. No se sabe muy bien cómo llegó a manos del gobierno colombiano, o si llegó entero. Tampoco se explica que no se utilizara para fundirlo y elaborar lingotes de oro, que luego vendían a Inglaterra. Lo cierto es que se tomó consciencia del valor cuantitativo y arqueológico de aquel conjunto, formado por piezas en forma de figuras huecas femeninas y masculinas, cabezas y cascos de guerreros. También hay objetos suntuarios como collares, aretes, alfileres, “poporos”…  Al parecer eran para uso religioso y los recipientes huecos servían para la masticación de hojas de coca, pero hay más interpretaciones al respecto.

Tras la recuperación y adquisición del Tesoro, el presidente colombiano Carlos Holguín, decidió exhibirlo y regalarlo a España, en agradecimiento a la ayuda que prestó nuestro país en un conflicto con Ecuador. Fue recibido por la Reina Regente María Cristina de Habsburgo. Así, en 1892 el Tesoro viajó a España, custodiado por los historiadores Vicente Restrepo y su hijo Álvaro para la Exposición Histórico-Americana, en la que se conmemoraba el IV Centenario del Descubrimiento de América. Fue todo un éxito y la gente se maravilló con la riqueza y la belleza del material.

El Tesoro quedó depositado en el Museo Antropológico de Madrid, pero en el año 1929, viajó a Sevilla para mostrarse en la Exposición Iberoamericana, en el pabellón de Colombia. Con motivo de la Guerra Civil Española de 1936, el Tesoro fue enviado a Suiza y milagrosamente no sufrió desperfectos ni pérdidas, como así ocurrió con otros objetos del Museo Antropológico. Finalmente, después de la guerra, fue creado el Museo de América, donde sería expuesto de forma definitiva, exceptuando otros traslados realizados por motivo de obras en el museo, estudios o análisis de los que ha sido objeto.

En colaboración con iHistoriArte| Little Lottie

Bibilografía| Ramírez, Juan Antonio (dirección de la obra) – Historia del Arte: El mundo antiguo – Alianza Editorial, 2004

Fuentes| todacolombia.com/culturas/quimbaya.htmlbanrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/junio1992/junio1.htm,bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/librostecnicosyensayos/VicenteRestrepo/LosChibchas/index.aspmecd.gob.es/museodeamerica/el-museo.html

Nota: Para los créditos de las fotos:  pinchad en ellas y se abrirán los enlaces.

Síguenos también en: FacebookTwitterGoogle+ o RebelMouse