Crédito: ABC

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La maldición del faraón es una leyenda urbana que se extendió durante los años veinte del siglo pasado, según la cuál aquél que con su descubrimiento turbase el descanso eterno de una momia, moría en extrañas circunstancias poco después. La maldición asociada al descubrimiento de la tumba de Tutankamón es la más famosa en la cultura occidental. Muchos autores niegan que hubiese una maldición escrita, pero otros aseguran que Howard Carter encontró en la antecámara un ostracon de arcilla cuya inscripción decía: “La muerte golpeará con su bieldo a aquel que turbe el reposo del faraón”.

Recientemente esta leyenda a saltado de nuevo a la palestra cuando los vigilantes del Museo de Manchester descubrieron que la estatuilla egipcia de un hombre llamado NebSenu, que ha permanecido expuesta en sus vitrinas los últimos 80 años entre otros objetos egipcios deleitando a los cientos de visitantes y apasionados de la historia de Egipto, giraba por sí sola 180 grados sin explicación aparente.  El objeto de veinticinco cm de altura es una ofrenda al dios egipcio Osiris y fue descubierta en la tumba de una momia de hace 3800 años.

Los conservadores del museo comenzaron a notar que la figuraba variaba su posición a lo largo del día, por lo que decidieron grabarla con el fin de esclarecer el misterio. Ya que la figura se encuentra dentro de una vitrina de la que tan sólo el conservador Campbell Price conserva la llave. “Me pareció muy raro porque se encuentra en una vitrina y yo soy el único que tiene una llave. La puse en su posición original, pero al día siguiente se había movido de nuevo”, comenta el egiptólogo y conservador del museo, Campbell Price. Tras 24 horas de grabación, comprobaron que sus sospechas no habían sido fruto de su imaginación y la estatua giraba 180 grados sin que nadie la tocara o se acercara a ella. La figura permanece inmóvil por la noche, pero durante el día se mueve ligeramente.

En el Antiguo Egipto también se creía que si una momia era destruida, una estatuilla podía actuar como receptáculo para su espíritu. El sorprendente hecho no ha tardado en desatar todo tipo de teorías y explicaciones. Algunos expertos aseguran que el movimiento podría estar estas antiguas creencias del antiguo Egipto. Pero entre las explicaciones más racionales se encuentra la que atribuye el movimiento a las vibraciones causadas por los visitantes que pasan por la sala del museo. La denominada “fricción diferencial” que hace girar la figura. Si es así ¿por qué la estatua realiza un giro perfecto de 180 grados?

Independientemente del motivo que se halle detrás del movimiento de la estatuilla, el museo ha logrado duplicar el número de visitantes, ávidos por contemplar en primera persona la misteriosa efigie.

Sabías que Howard Carter, el principal ‘implicado’ en la leyenda de la momia de Tutankamón, murió el 2 de marzo de 1939 a los 64 años, de muerte natural, 17 años después. Su frase preferida cuando le hablaban de la ‘maldición’, era: “Todo espíritu de comprensión inteligente se halla ausente de esas estúpidas ideas.” Y añadía:

Los antiguos egipcios, en lugar de maldecir a quienes se ocupasen de ellos, pedían que se los bendijera y dirigiesen al muerto deseos piadosos y benévolos… Estas historias de maldiciones, son una degeneración actualizada de las trasnochadas leyendas de fantasmas… El investigador se dispone a su trabajo con todo respeto y con una seriedad profesional sagrada, pero libre de ese temor misterioso, tan grato al supersticioso espíritu de la multitud ansiosa de sensaciones.

Fuente| ABC, Manchester Museum

En colaboración con iHistoriArte| Redacción

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