Un descubrimiento horripilante: un equipo de arqueólogos que trabajaba en el palacio de la antigua Avaris, Egipto,  ha encontrado los restos de 16 manos humanas en cuatro fosas del recinto. Dos de los pozos, que se encuentran frente al salón del trono, contienen una mano cada uno. Y los otros dos pozos, situados en el exterior del palacio, contienen las 14 restantes.


Crédito: Axel Krause

«La mayoría de las manos son bastante grandes y algunas son muy grandes», dijo Manfred Bietak, director de campo de las excavaciones.

Los hallazgos, realizados en el noreste del delta del Nilo, datan de alrededor de 3600 años. Momento en que los hicsos, pueblo originario de Canaán, controlaba parte de Egipto. Instalando en Avaris su capital ‒actual Tell el-Daba‒.

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Se trataría de la primera evidencia arqueológica de un ritual que se había atestiguado en el arte y la antigua escritura egipcia. Práctica por la cual un soldado presentaba la mano derecha de un enemigo a su soberano y a cambio recibía oro. Lo curiosos del hallazgo es que no todavía no se puede determinar si las manos pertenecen a hicsos o egipcios. Además resulta curioso el tamaño de algunos de los restos.


«Es la evidencia más antigua y única evidencia física en absoluto», dijo Bietak. «Cada hoyo representa una ceremonia».

El corte de la mano derecha de un enemigo era una práctica asumida por hicsos y egipcios.  Cuyo propósito simbólico era quitar fuerza al enemigo. «Se le privaba de su poder eternamente», explicó Bietak. 


Crédito: Wikipedia

En la tumba de Ahmose, se relata cómo en senda campañas contra hicsos y nubios fue recompensado por esta práctica.
En el antiguo Egipto no era nada nuevo este trato espeluznante a los prisioneros. La Paleta de Narmer, un objeto que data de la época de la unificación del antiguo Egipto hace unos 5.000 años, muestra prisioneros decapitados y al faraón a punto de aplastar la cabeza de un hombre arrodillado. 


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Crédito: Axel Krause

Fuente: livescience