Se encuentran células de sangre en la momia de ‘Iceman’

Glóbulos rojos
Crédito: www.historiayarqueologia.com
Los científicos han identificados células de glóbulos rojos en el cuerpo momificado de Ötzi, coloquialmente conocido como `Iceman´. El cadáver momificado de este cazador neolítico fue descubierto en los Alpes en 1991. Las dataciones realizadas por los científicos ofrecen una antigüedad de aproximadamente 5300 años.

Lugar donde se encontró la momia
Crédito: Wikipedia Commons
Ötzi ha estado bajo escrutinio científico desde que dos excursionistas tiroleses tropezasen, por casualidad, con el cuerpo congelado en el hielo de la frontera ítalo-austríaca. Los resultados de las recientes investigaciones fueron revelados el pasado 1 de mayo en la revista de la Royal Society Interface.

Los datos aportados ayudarán a esclarecer la historia de Ötzi. El cuerpo de `Iceman´se ha preservado en buenas condiciones bajo el hielo alpino. Permitiendo a los investigadores establecer su edad aproximada en 45 años, su estado de salud e incluso su última comida –carne de ciervo rojo con pan de hierba–. La causa probable de su muerte fue una herida de flecha que le seccionó una arteria a la altura del hombro.

A comienzos de este año, los científicos realizaron la primera secuenciación genómica completa de Ötzi, con la que determinaron que el hombre tenía una predisposición a enfermedades cardiovasculares y ojos marrones, estableciendo su posible origen en el Próximo Oriente.

Científicos analizando el cuerpo de Ötzi
Crédito: Marco Samadelli/EUAR
Ötzi tenía intolerancia a la lactosa, algo común entre las sociedades agrarias del Neolítico, y también fue el primer portador conocido de la enfermedad de Lyme, una infección bacteriana propagada por garrapatas.

Pero lo novedoso de la investigación es el descubrimiento de las células sanguíneas de Ötzi. Hasta ahora no se habían podido obtener muestras tan antiguas.

El Dr. Albert Zink, antropólogo de la Academia Europea de Bolzano, fue quién descubrió las escurridizas células. «Fue muy sorprendente, porque realmente no esperamos encontrar glóbulos rojos,» dijo Zink. «Esperábamos encontrar, quizás, algunos restos o glóbulos rojos degradados, pero estos son similares a los de una muestra moderna; las dimensiones son iguales».

Microscopio de fuerza atómica
Crédito: Wikipedia Commons
Los científicos tomaron muestras de la herida de flecha del hombro de Ötzi, así como de una herida anterior de la momia. El microscopio óptico les permitió identificar lo que a priori parecían glóbulos rojos. A través de medios mucho más avanzados, como el microscopio de fuerza atómica, obtuvieron un calco tridimensional del objeto descubierto.  Lo que la imagen reveló a los científicos fueron las formas redondeadas de los glóbulos rojos de la sangre de Ötzi.

«Tienen la forma típica de rosquilla característica de los glóbulos rojos,» aseguró Zink. «Las dimensiones son las mismas que se pueden encontrar en muestras de hoy en día, así que estábamos realmente muy seguros de que se trataba de glóbulos rojos que han sido preservados durante 5.000 años» afirmó el antropólogo.

Una muerte rápida

Lugar del hallazgo
Crédito: Wikipedia Commons
Para confirmar el hallazgo, los investigadores utilizaron una técnica llamada espectroscopia Raman, que usa patrones de dispersión de la luz para determinar qué moléculas están presentes en una muestra. Las células de sangre sospechosas tenían todos los marcadores de verdaderas células sanguíneas, incluyendo la hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en la sangre.

Monumento a Ötzi
Crédito: Wikipedia Commons
Además los resultados han establecido que Ötzino pudo sobrevivir mucho tiempo a la herida de flecha. Ya que entre las muestras se han encontrado restos de fibrina, preservados por el hielo. Una proteína que forma parte del proceso de coagulación y que se desvanece rápidamente de la herida.

Se trata de la confirmación de la muestra de sangre más antigua hasta ahora conocida. El hallazgo podría significar un nuevo avance en las técnicas de la ciencia forense. Ya que hasta ahora se tenía problemas para identificar entre sangre vieja y sangre nueva en la escena de un crimen.


Fuente: LiveScience