Los sedimentos que forman las capas o estratos en yacimientos arqueológicos pueden ser muy ricos en restos óseos, pero hasta ahora escaso interés había suscitado, a los paleontólogos, su posible contenido fósil de ADN.

ADN

El Sidrón. Image: Joan Costa / CSIC
Crédito: El Sidrón

Ahora, una nueva técnica permite el seguimiento de los restos de grupos de homínidos en estos sedimentos, incluso en cuevas o en estratos que no tienen restos esqueléticos. El método se basa en el análisis de fragmentos de ADN mitocondrial. En el estudio, los investigadores analizaron 85 muestras de sedimentos del Pleistoceno, entre 550.000 y 14.000 años, de ocho cuevas eurasiáticas, incluyendo El Sidrón (Asturias, norte de España). Descubierto en 1994, alrededor de 2.500 restos esqueléticos de al menos 13 individuos de ambos sexos y de diferentes edades que vivieron allí hace 49.000 años. El yacimiento ha proporcionado la mejor panorámica del mundo Neandertal en la Península Ibérica.  Los resultados se publican en el último número de Science.

Excavación Limpia

Sabías que… el equipo de arqueólogos, del El Sidrón, desarrolló un protocolo pionero, conocido como “excavación limpia”, Que minimiza el riesgo de contaminar el ADN antiguo con el del ADN moderno de los investigadores científicos que trabajan en la excavación de la cueva. Esto permite extraer ADN nuclear y mitocondrial de los dientes y de los restos óseos.

Este trabajo representa un enorme avance científico. Ahora podemos saber qué especies de homínidos ocupan una cueva y en qué nivel estratigráfico particular, incluso cuando no hay restos óseos o esqueléticos presentes. Ahora tenemos que aprender a aprovechar al máximo el sedimento del suelo que hasta ahora era descartado y analizar las secuencias de ADN de los organismos que ocupaban esa tierra

Antonio Rosas, científico del CSIC en el Museo de Ciencias Naturales de España en Madrid.

Los resultados

Aunque ya existe un extenso registro de depósitos del Pleistoceno asociados con la presencia humana prehistórica, en muchos casos la escasez de fósiles dificulta la comprensión de qué grupo de homínidos ocupa un lugar específico. El suelo contiene incuestionablemente esta información, ya que conserva los restos de organismos que se han descompuesto, defecado o sangrado en él.

En el yacimiento arqueológico de Denisova, en Siberia, donde ya se ha documentado la presencia de Neandertales y Denisovanos, los investigadores han podido detectar qué capa de suelo corresponde a qué homínido. También se ha observado que se alternaban en la ocupación de la cueva. “Además, los Denisovanos aparecen en el estrato más bajo, es decir, en el más antiguo de los depósitos. Su ADN en este sedimento, sin estar asociado con ningún resto esquelético, es la prueba más antigua de su existencia en este momento “, dice el investigador del CSIC. Según Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC) de la Universidad Pompeu Fabra, la técnica podría ayudar a terminar de descifrar el genoma de Neandertales y Denisovanos, hasta ahora representado de forma parcial debido a la escasez de restos conservados.

Mamíferos antiguos
ADN

Crédito: El Sidrón

Esta nueva técnica nos permite recopilar información de mamíferos que estaban presentes en un sitio en particular, independientemente de si los restos se conservan o no. El origen del ADN recuperado parece provenir de deposiciones hechas in situ o de la descomposición de los cuerpos en las propias cuevas. El ADN de la megafauna puede proporcionar información sobre la dieta de los homínidos del pasado “, explica el científico del CSIC, Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC / Universidad Pompeu Fabra).

Algunas muestras de sedimentos analizadas durante el estudio han permitido a los científicos recuperar muestras de ADN de especies desaparecidas. Los científicos han recuperado secuencias genéticas del mamut lanudo (Mammuthus primigenius), que se extinguió en Eurasia en el Holoceno hace unos 4.000 años. Secuencias atribuidas al rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), aunque esta especie se extinguió al final del Pleistoceno tardío, hace menos de 30.000 años. Secuencias correspondientes a variantes de la hiena de las cavernas (Crocuta crocuta spelaea), cuya subespecie moderna, la hiena manchada, sólo existe en África. O por ejemplo muestras que coinciden con el oso de las cavernas (Ursus ingressus), un linaje de Europa oriental que desapareció hace unos 25.000 años.

Fuentes | Science, PastHorizons

Imágenes | El Sidrón

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