La Edad Media en el British Museum

Crédito: CaixaForum

En líneas generales, los términos ‘Edad Media‘ y ‘medieval’ se refieren al periodo de la historia de Europa comprendido entre los años 400 y 1500 d. de C. Un período que abarca desde la caída del Imperio Romano hasta la Reforma protestante del siglo XVI. Mil años conocidos como una época de grandes desequilibrios sociales entre la vida ostentosa de las clases altas, la miseria y el analfabetismo del resto de la población. A todos los niveles la sociedad experimentó profundos cambios y, como  podemos ver, la Europa del siglo XVI era ya muy diferente a la Europa del siglo V.

Hoy en día, el término ‘medieval’ sigue empleándose para describir algo que es bárbaro o anticuado. Sin embargo, la Edad Media comportó enormes cambios políticos, económicos, artísticos y culturales que aún hoy podemos ver: castillos, catedrales, obras de arte, objetos artesanales e incluso palabras y topónimos. A lo largo y ancho de todo el continente europeo se edificaron catedrales y castillos espléndidos y la expansión urbana transformó el paisaje. Las fronteras quedarán marcadas con más fuerza a medida que los gobernantes adquieren mayor estatus y poder, estableciendo los cimientos de las naciones europeas modernas. La Iglesia dominará la vida cotidiana de la gente, mientras que la expansión de las rutas comerciales aumentará los intercambios culturales.

La Formación de Europa y el poder real

La decadencia del Imperio Romano provocará corrientes migratorias de diferentes poblaciones europeas, a partir de las cuales emergen nuevos reinos y principados. Los monarcas medievales gobernaban ejerciendo un poder absoluto y de forma hereditaria (en la mayoría de los casos), amparados por la “gracia de Dios“. Para sustentar su poder las diferentes monarquías crearon sistemas de fidelidad y lealtad con la nobleza que les permitiera mantener su autoridad. La corte real estaba compuesta por personas que vivían en la residencia del monarca, que hacía las veces de centro administrativo del reino. En ella florecía la vida cultural, religiosa y política rodeado de opulencia y vida lujosa.

La vida Urbana y eclesiástica.
Europa

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Las poblaciones rurales  y las ciudades contaban con poblaciones mucho menos numerosas que las actuales. La mayor parte de la población vivía y trabajaba en el campo, mientras que las zonas urbanas no contaban, por lo general, con más de unos pocos millares de habitantes. Con el crecimiento de los centros urbanos, a lo largo de la Edad Media, las poblaciones colindantes se fueron trasladando a las ciudades atraídas por la posibilidad de beneficiarse de la prosperidad que provocaba el comercio. Los centros urbanos reunieron a artesanos, organizados en cofradías y gremios, establecidos para proteger el sector de la artesanía, regular la calidad de las mercancías y proteger a sus miembros.

La decadencia del Imperio Romano debilitó la influencia del cristianismo. Pero con el apoyo de acaudalados monarcas y con una fuerte organización eclesiástica, hacia el año mil, la Iglesia recuperó su influencia en toda Europa.

Esta exposición te propone una nueva lectura de este periodo de la historia, articulado en cinco ámbitos: la formación de Europa, el poder real, la vida en la corte, la Iglesia, la vida en las ciudades y el legado. Su objetivo es abrir una ventana al mundo de la Edad Media a partir de los tesoros y la cultura material tanto de la élite dominante como de otros grupos sociales.

Fuentes | Dave Meler, CaixaForum

Imágenes | CaixaForum