La  Cultura Mochica. Mitos y Rituales en el antiguo Perú

Mochica

Crédito: Iván H.

La exposición “El arte mochica del antiguo Perú. Oro, mitos y rituales” viene a mostrar a los visitantes algunos rasgos de la cultura de un pueblo ligado a Perú con unas raíces tan profundas como las que tejió el Imperio Inca en los siglos anteriores a su desaparición con la conquista española del territorio. El periodo Mochica abarcó varios siglos, entre los años 200 y 850 d. C. Su dominio, caracterizado por una serie de cacicazgos y reinos de gran complejidad cultural, se localizó en los valles y desiertos de la costa norte del Perú.

Las sociedades mochicas ofrecen un caso verdaderamente singular de desarrollo cultural, económico y político, siglos antes de la expansión de los Incas. Para mostrar todo ese desarrollo, los responsables de la exposición han reunido cien piezas de arte mochica procedentes del Museo Larco de Lima (Perú) que incluyen cerámicas, joyas y objetos ceremoniales de metales preciosos, textiles y objetos de uso ritual de madera, piedra, concha y hueso.

Sabías que… Fueron las primeras sociedades estatales en el hemisferio sur, inventaron una de las metalurgias y alfarerías más avanzadas del mundo, construyeron auténticas montañas de adobes para llevar a cabo sus prácticas religiosas, y con ellos se produjo un enorme crecimiento de la población y de sus capacidades productivas.

La exposición arranca como no podría ser de otra forma, desde la esencia que condiciona la existencia de la cultura Mochica y que influirá en su visión del mundo real y de su concepción de lo simbólico: la agricultura. Los Mochicas eran una sociedad con una base económica agrícola. Como en otras civilizaciones, tuvieron que aprender a conocer mejor el medio que les rodeaba y los ciclos de la naturaleza. Muchos de sus mitos y ritos quedaron reflejados en su arte, y éste fue plasmado a su vez en multitud de objetos, muchos de ellos de uso cotidiano, como las vasijas y piezas de cerámica que podemos contemplar a lo largo de la exposición de CaixaForum. En esas representaciones sus mensajes no se limitan a lo mundano, más bien trasciende lo humano y racional y logra transmitir con eficacia mitos y mensajes religiosos o simbólicos.

Mochica

Crédito: Iván H.

En el antiguo Perú existían mundo muy bien diferenciados.

El mundo de “arriba”, el mundo de “abajo”, y el mundo terrenal. Esa concepción del cosmos condicionará muchos aspectos de su vida y dará explicación mediante leyendas y mitos a aquellos sucesos que no se comprenden.

El mundo de “arriba” lo dominan fuerzas poderosas, como los astros, las lluvias, las tormentas o fuerzas extraordinarias sobre las que los seres vivos no tienen control alguno. Ese mundo fue representado en multitud de ocasiones por figuras de seres que tenían la capacidad de volar (las aves).

En cambio, el mundo de “abajo”, subterráneo, interior, oscuro y húmedo como un útero, es capaz de engendrar vida, es ese espacio donde se siembran y germinan las semillas. Es un mundo también de agua, de manantiales, lagunas y ríos. A ese mundo pasan los seres que mueren, representando así el ciclo de la vida. En esta ocasión los Mochicas eligieron a la serpiente como el animal que mejor representaba ese mundo simbólico de “abajo”.

El mundo de “arriba” y “abajo” se conectan en el “aquí y ahora”, en el mundo terrenal. Este era un espacio de conexión entre las fuerzas opuestas. El poder de este mundo fue representado por grandes animales felinos, como el jaguar y el puma (a su vez, grandes cazadores).

Esos mundos y sus representaciones fueron plasmados en multitud de objetos y gracias a su conservación a lo largo de estos siglos y al rescate de los mismos por parte de los arqueólogos hoy podemos acercarnos y comprender mejor la cultura mochica, su época, su concepción del mundo que les rodeaba y de su visión cosmológica. El tránsito, la interacción y la dinámica existente entre esos mundos fueron representados mediante espirales, motivos escalonados y volutas.

El contacto e interacción de esos tres mundos se lograba gracias a la práctica de una serie de rituales.

Esas ceremonias permitían el contacto de los “dioses de arriba” con los “difuntos de abajo”. Mediante estas prácticas los habitantes del mundo terrenal podían propiciar la continuidad de los ciclos vitales de la naturaleza y asegurar ciclos regulares de la madre tierra, la Pachamama.

En los rituales los Mochicas depositaban sus ofrendas a los muertos y ofrecían sacrificios a los dioses. En muchas piezas de arte representaron esas escenas donde dioses, muertos y humanos interactúan durante la ejecución del rito. Gracias al arte Mochica se ha podido estudiar algunas de esas ceremonias, como aquella que se inicia con un combate y que finaliza con el sacrificio de los vencidos.

Otra de los ritos destacados era el “Brindis ceremonial”, donde los hombres y mujeres brindaban en comunidad con la chicha obtenida de la fermentación del maíz. En ocasiones, en épocas de sequías o malas cosechas los mochicas ofrecían a sus dioses sangre humana o de animales, todo para lograr la fertilidad de la tierra o la llegada de lluvias que irrigasen los campos. Esos sacrificios se solían realizar con copas de materiales excepcionales, como el oro o la plata y sólo podían ser manipuladas por el sacerdote o chamán.

Dentro de los rituales, destaca la importancia de venerar a los antepasados, a los muertos. En la cosmovisión Mochica, los muertos no fallecen, más bien dejan el mundo terrenal para adentrarse en otro mundo. La muerte, por lo tanto, representaban el tránsito de un mundo a otro. Ese proceso iba acompañado de una ceremonia y una representación que debía hacerse con sumo cuidado para que el fallecido lograse alcanzar su destino.

Para finalizar, la exposición de CaixaForum Zaragoza nos presenta al héroe Mochica.
Mochica

Crédito: Iván H.

Todas las culturas tratan de explicar el origen y funcionamiento del universo de muy diversas formas, aunque todas ellas tienen conexiones simbólicas, a pesar de no haber convivido ni en el espacio ni en el tiempo. El objetivo de esas explicaciones es mantener un orden universal para contrarrestar las amenazas y fuerzas que generan el caos. De ahí su necesidad de crear una fuerza que contrarreste esas fuerzas y devuelva la serenidad y el orden, que asegure el equilibrio natural del cosmos.

En la cultura Mochica ése héroe era Ai Apaec, que bien se pudiera comparar con el Odiseo griego o el Hércules romano. Las narraciones del héroe empezaron a relatarse hace 1800 años, y sus hazañas se plasmaron en numerosas vasijas y utensilios cerámicos. Este héroe era representado con un tocado en la cabeza de un felino salvaje, quizá un jaguar, del que adquiere su fuerza felina y que se evidencia en su rostro en sus dos colmillos que sobresalen en su boca. Su cabeza también está coronada por una pluma de cóndor y en su cintura encontramos una serpiente que la bordea, teniendo de esta forma los tres elementos esenciales que representan esos tres mundos de la cultura Mochica. Él, Ai Apaec, representaba a los humanos y los conectaba tanto con las fuerzas sobrenaturales y divinas del mundo de “arriba” como con los muertos y ancestros del mundo de “abajo

Conclusiones

En conclusión, y por realizar una valoración de la muestra, hay que decir que la gran virtud, sin duda, de esta exposición es su capacidad para lograr que el espectador se introduzca en la visión cosmológica de la cultura Mochica. Al iniciarse la exposición el espectador puede pensar que durante su visita se va a encontrar diversos aspectos de la cultura mochica, como la agricultura, la ganadería, la economía, las costumbres o el modo de vida. Lo sorprendente es que esa percepción se diluye cuando transitamos a lo largo de las diversas secciones y nos adentramos en el apasionante mundo cosmológico de los Mochicas.

Si en Mujeres de Roma CAIXAFORUM Zaragoza había logrado atraer a miles de visitantes con una exposición de una gran calidad, en esta ocasión aquellas personas que les apasione la historia y la cultura saldrán encantados de poder acercarse a través de esta muestra a una cultura poco conocida y tan interesante como la cultura Azteca, Inca o Maya.

DATOS TÉCNICOS DE LA EXPOSICIÓN:

Título: El arte mochica del antiguo Perú. Oro, mitos y rituales.

Organización y producción: Obra Social ”la Caixa”, con la colaboración del Museo Larco de Lima (Perú).

Ubicación: En CaixaForum Zaragoza hasta el 12 de febrero.

Más información en la web de CaixaForum Zaragoza.

Fuentes | Iván. H, Caixa Forum

Imágenes | Iván H.