Settecento es una oportunidad única para disfrutar de esta exquisita selección de pinturas, por primera vez en España y en exclusiva en Zaragoza.

Canaletto

Crédito: CaixaForum

La Obra Social ”la Caixa” presenta un viaje por la Italia del Siglo de las Luces, un tiempo de grandes cambios para la sociedad y para las artes a caballo entre el final del Barroco y el Neoclasicismo. En este contexto de plena transformación del pensamiento y el gusto, Italia siguió ejerciendo una fuerte fascinación en otros artistas europeos. Settecento: una selección de 45 obras maestras de artistas como Francesco Guardi, Canaletto, Giuseppe Maria Crespi y Giovanni Battista Tiepolo llega a Zaragoza. Del 3 de junio al 13 de noviembre de 2016, gracias a Staatliche Museen zu Berlin (Museos Nacionales de Berlín) y CaixaForum Zaragoza.

Se trata de una exposición inédita y única, gracias a la cual se puede admirar la evolución y variedad de la pintura dieciochesca italiana. La muestra permitirá al público de la ciudad descubrir algunas de las obras maestras realizadas por los pintores italianos más destacados del siglo XVIII. Los Staatliche Museen zu Berlin son una de las instituciones culturales más importantes de Europa. Cuentan entre sus múltiples colecciones con una rica pinacoteca que alberga obras de maestros europeos del siglo XIII al XVIII. Los criterios de los responsables de la galería se encaminaron, a partir del siglo XIX, a completar el núcleo fundacional atendiendo a un sentido histórico. De este modo se logró aumentar, de forma considerable, tanto el número como la calidad de las obras de la colección. El resultado de esta labor de siglos es un brillante conjunto que nos ofrece una amplia visión del Settecento.

La exposición está distribuida en cuatro ámbitos temáticos que permiten contemplar la diversidad y vitalidad de la pintura de la época: centrada en las vistas urbanas (vedute), la representación del hombre, el modo de narrar la historia y la imagen religiosa.

Visiones de Italia: vedute, ruinas y paisajes

Como manifestación de esa autocomplacencia, proliferaron las vistas urbanas. Conocidas como vedute, tuvieron gran demanda entre los viajeros y los aficionados a las artes admiradores de Italia. Aunque la pintura de vistas urbanas se generalizó en toda la península Italiana, fue en Venecia donde se desarrolló la escuela de especialistas más afamada, que alcanzaría gran resonancia internacional. En paralelo, la propia arquitectura y el paisaje se convirtieron en materia para el capricho de los pintores y sus mecenas durante el Settecento.

Intimidad, fiesta y fantasía: el hombre del siglo XVIII

Aunque la aparatosidad barroca siempre estuvo presente en los retratos de la alta nobleza, paulatinamente fueron implantándose fórmulas más sencillas y directas. La cercanía entre el artista y el retratado se extendió también a nuevos temas que convertían la vida privada en asunto de interés. La representación de lo cotidiano cobró impulso entre los artistas de la época, bien para reflejar el transcurrir de la gente humilde, bien para mostrar el juego social y amoroso que se producía en las estancias palaciegas.

Historias y emociones: modos de narrar

El reconocimiento de un pintor dependía principalmente de su capacidad para narrar grandes historias. Además de la pintura de caballete, las monumentales decoraciones murales fueron las empresas artísticas más codiciadas. Los templos y palacios de toda Europa se vistieron con pinturas al fresco, de la mano de artistas italianos.

Betsabe

Crédito: CaixaForum

La imagen religiosa

Los pintores dieron gran importancia a este tipo de encargos en Italia, centro del mundo católico. Los altares de las iglesias eran, ya desde el Renacimiento, un campo para la competencia entre artistas. Quienes pugnaban por demostrar sus habilidades técnicas y sus capacidades expresivas.

Settecento permite advertir diferencias de estilo según el lugar de origen del artista. El equilibrio compositivo de las obras romanas de principios de siglo contrasta con el dinamismo veneciano de mediados de la centuria.

A parte de la propia exposición, existen una serie de actividades relacionadas con la muestra que abarcan a todos los públicos. Settecento ofrece desde visitas guiadas, actividades familiares, café tertulia para mayores de 60 años y actividades educativas.

Fuentes| Obra Social de la Caixa, CaixaFoum