Guido de Siena, Natividad, hacia 1270

Guido de Siena, Natividad, hacia 1270

La Navidad es una de las fiestas más importantes para los cristianos y se celebra el 25 de diciembre. Esta natividad o nacimiento de Jesús de Nazaret es uno de los temas protagonistas en muchos cuadros de diversos artistas de la historia del arte occidental, al igual que el ciclo sobre su Pasión. Pero no sólo han representado el nacimiento de Jesús en sí, sino que también son muy conocidas las representaciones de la Adoración de los Pastores o la Adoración de los Magos.

Este tema de la Natividad no se ha tratado igual en el arte bizantino y en el occidental: en las representaciones bizantinas, la Virgen suele aparecer recostada y asistida por comadronas durante su parto; en el arte occidental se insiste más en la relación madre-hijo.

Tintoretto, Adoración de los pastores

Tintoretto, Adoración de los pastores

Por otra parte, a partir del siglo XV la escena suele convertirse en una Adoración al Niño, apareciendo por ello la Virgen arrodillada ante Jesús, que suele ser el punto de luz de la obra. Lo que sí coincide en ambas formas de representación a lo largo de la historia del arte occidental es el carácter íntimo de la escena y la presencia poco importante de José.

Tintoretto pinta hacia 1580 la “Adoración de los pastores” en la Scuola Grande di San Rocco en Venecia. Este lienzo está dividido en dos partes: en la inferior se encuentran los pastores ofreciendo sus presentes a la Sagrada Familia, que se encuentra en la parte superior del cuadro. Pero además, podemos ver algo similar a un tercer registro a través de las maderas del techo, donde está representada la parte celestial, llena de luz y querubines. Destaca de la composición los escorzos de las figuras de los pastores, en posiciones llenas de movimiento que son típicas de la pintura de Tintoretto. Sin embargo, la zona superior transmite mayor tranquilidad, y se encuentra mejor iluminada gracias a la luz que sale de la cabeza del Niño.

Juan Pantoja de la Cruz, Nacimiento de Cristo

Juan Pantoja de la Cruz, Nacimiento de Cristo

De 1603 es el óleo del “Nacimiento de Cristo” realizado por Juan Pantoja de la Cruz que se encuentra actualmente en los fondos del Museo Nacional del Prado de Madrid. Fue realizado para el Oratorio del Palacio Real de Valladolid. El cuadro, como el de Tintoretto antes mencionado, está divido en dos partes: la superior simboliza el espacio celestial, donde se encuentran los ángeles y donde predomina la luz, y la inferior simboliza el espacio terrenal, donde se produce el acontecimiento del nacimiento de Jesús. En él, la luz que irradia del Niño ilumina la escena y nos permite ver al resto de personajes. Junto a él se encuentra la Virgen, su madre, pero esta vez en lugar de ser adorado por los pastores es adorado por personajes de la familia real de la época, por lo que el pintor mezcla tanto la época antigua como la que para él es la actual. A sus pies se encuentra representado un cordero, símbolo del cristianismo desde sus inicios por asimilarse la muerte de Cristo con el sacrificio del cordero en la Pascua judía, y símbolo del Redentor y del triunfo de la Resurrección frente a la muerte. Junto al cordero podemos ver también una piedra, en la que el artista inscribe su nombre como firma y el año de ejecución de la obra.

Pietro da Cortona, Natividad

Pietro da Cortona, Natividad

Por último vamos a destacar la “Natividad” de Pietro da Cortona, que data de 1658 aproximadamente. Lo más notable de esta obra es su soporte: se trata de cuarenta y tres pequeñas placas de venturina y tres de pizarra. La venturina es una pasta de vidrio que intenta imitar a la piedra. Su producción comienza en el siglo XVII en Murano (Venecia), cuando se le añade óxido de cobre a la pasta de vidrio transparente. Esto es lo que hace que la superficie tenga unos brillos de intensidad variable, lo que cambia la forma en la que percibimos la obra en función de la luz recibida por ésta y sus reflejos. En este caso se representa la escena sobre un fondo neutro en el que se encuentra una construcción de madera. La parte más iluminada del cuadro vuelve a ser el Niño, junto al que se encuentra la Virgen arrodillada. Los querubines vuelven a situarse en la parte superior del cuadro, y en la parte principal, junto a la Sagrada Familia, se encuentran los pastores, por lo que en esta obra vuelven a unirse los temas del Nacimiento de Jesús y de la Adoración de los Pastores.

Existen muchas obras que representan el nacimiento de Jesús y la adoración de los pastores, pero casi todas repiten los mismos convencionalismos que han sido analizados y repetidos en este texto.

Bibliografía| Página web del Museo Nacional del Prado; VVAA, Mitología clásica e iconografía cristiana (Ed. Ramón Areces).