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Ha llegado el frío y también la nieve. Fantasía se ha cubierto de un manto blanco y ahora todos pasamos muchas horas refugiados en nuestras casas. Sabemos que en vuestro mundo se acercan unos días muy especiales para vosotros. Nosotros aquí también hacemos una fiesta  pero para celebrar la llegada del invierno.

Crédito: Pepa Glez.

Crédito: Pepa Glez.

Nos hemos repartido las tareas para que cuando llegue el día, esté todo listo. La celebraremos aquí, en mi pequeña cabaña que nuestra querida bruja Carmela agrandará para que todos podamos entrar y estar calentitos junto a la chimenea. Y, ¿sabéis a quién hemos invitado de vuestro mundo? Pues sí, a la pequeña Eloísa.

Hoy es el gran día, ya está todo preparado y nosotros  listos, muy guapos, arregladitos con nuestras mejores galas. Hemos esperado a que se hiciera de noche para que la Bruja Carmela realizara su hechizo con la luna y que pudiera venir Eloísa.

Estábamos pasándolo muy bien. Jugamos, comimos, cantamos y bailamos. Llegado un momento nos dimos cuenta que Eloísa se había puesto muy triste y le pedimos que nos contara lo que le pasaba:

-Mi papá se ha quedado sin trabajo y mi mamá, desde que mi hermano Pedro nació -os acordáis de él ¿verdad? el que no quería dejar el chupete-, tampoco trabaja. Están muy preocupados y aunque disimulan delante de nosotros, sé que lo están pasando muy mal. Yo les he dicho que les pediré a los Reyes Magos un nuevo trabajo para los dos.

Créditos: todosfondosdenavidad

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Toda la alegría que teníamos, de repente, se nos fue al escuchar a la pequeña.

-A lo mejor vosotros podríais hacer algo ¿no?

-Ya sabes Eloísa que no debemos intervenir en vuestro mundo -la que hablaba era la bruja Carmela. Sabemos lo que está pasando allí, Pantapa nos tiene bien informados. Es muy penoso.

-Yo no entiendo mucho a los mayores, siempre están hablando de la crisis esa que no comprendo, y también de unos políticos que me parece a mí que no son buenas personas porque todos hablan mal de ellos.

Créditos: fondosdepantallas

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En mi colegio hay niños a los que los maestros les dan el desayuno y también para que merienden porque no tienen en sus casas y tengo miedo de que a mí también me pase. Además veo a muchas personas que rebuscan en los contenedores de basuras y otras que piden con mucha vergüenza –contó Eloísa.

Todos nos pusimos a hablar a la vez entre nosotros muy enfadados:

-¡Qué injusticia!

-¡Es una barbaridad!

-¿Por qué no hacen algo para ayudar a los que más les hace falta?

-¡Vamos a ver, tratemos de tranquilizarnos! Lo que menos le hace falta a Eloísa es que nos pongamos nerviosos –les dijo Pantapa.

-A lo mejor, tal vez si esas personas…¿cómo has dicho que se llaman? –preguntó el duende Quimpi.

Créditos: navidad.es

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– Son políticos.

– Carmela, podrías hacer que esos políticos vivieran por unos días lo que esas pobres personas están pasando. Seguro que después se comportarían mejor y buscarían soluciones para ayudar a los que de verdad lo necesitan y no a hacer más ricos a los que más tienen –comentó el duende Quimpi a Carmela.

-¡Pero yo no puedo, no me insistáis más! Los únicos que pueden hacer magia en el mundo humano son los propios humanos. Cada uno de ellos, desde donde se encuentre ha de hacer todo lo posible para que se conozcan las verdades de todo lo que ocurre y que todos lo sepan en todos los rincones. Porque seguramente no conocen la gravedad de lo que les ocurre. Cada uno ha de hacer escuchar su voz sobre las injusticias que se están cometiendo, cada uno según sus posibilidades ha de hacer lo que pueda y así todos juntos sabrán qué han de hacer.

-¿No podrías darle al menos algo a Eloísa para que no esté tan triste? –comentó Pantapa guiñándole un ojo a la bruja.

Créditos: fondospantallas

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Carmela fue en busca de su bolso mágico y le entregó a la niña tres bolsitas.

-Querida Eloísa, esta bolsa azul tiene dentro unos polvos del mismo color. Sobre quien los soples, recibirá una buena cantidad de esperanza y de fe para conseguir lo que se proponga. Esta otra de color naranja, contiene polvos de la alegría, para ahuyentar a la tristeza, y esta de color verde está llena de polvos que provocarán mucha ternura, la persona sobre los que se pose sentirá como si lo abrazaran muchas personas y se sentirá más unido a todos.  Los efectos no son para siempre, se perderán, pero los humanos intentarán de nuevo hacer todo lo posible por volver a tener esas mismas emociones.

-¡Vaya, estos son los mejores regalos del mundo! –exclamó Eloísa llena de alegría tirándose al cuello de la bruja Carmela.

Las sonrisas volvieron otra vez a nuestras caras y de nuevo pasamos un rato muy divertido. Estábamos ya muy cansados y le pedimos el favor a nuestra querida bruja de que hiciera un poco de magia para recoger la cabaña. Amablemente, dijo unas palabras mágicas, y todo se puso en marcha hasta que la cabaña quedó ordenada. Después nos pidió que saliéramos fuera ya que tenía una sorpresa.

Créditos: fondosnavidad

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El bosque estaba iluminado con miles de pequeñas estrellas que se posaban en las ramas de los árboles. A una palmada de Carmela, las estrellas comenzaron a bailar mientras sonaba una melodía muy alegre que nos invitó a hacer lo mismo. Bailamos con ellas. En el cielo nuestra amiga la luna Catalina nos miró con envidia y la bruja Carmela la hechizó. Como una hermosa mujer, la luna Catalina, bailó y cantó. El cielo quedó oscuro, muy oscuro, hasta que con una nueva palmada Carmela invitó a las estrellas y a la luna a subir. Después, nos despedimos de Eloísa que se marchó a su casa. Iba realmente feliz con sus bolsitas de polvo mágico.

De esta forma tan especial fue como le dimos la bienvenida al invierno.

Créditos:navidad.es

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Ahora ya, con un poquito de pena, me despido de todos vosotros, pero quiero que sepáis que os he hecho un regalo. Mientras leíais esta historia, os he ido soplando con los polvos mágicos de las bolsitas de la bruja Carmela: Polvo azul para la esperanza, naranja para la alegría y verde para la ternura.

Hasta nuestro próximo encuentro.

Vuestro amigo el espantapájaros, Pantapa.

En colaboración con iHistoriArte| Pepa González Ramírez

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