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Supongo que alguno de vosotros alguna vez ha pensado que yo sea un títere. Tal vez me parezca un poco, pero tenemos muchas diferencias. La primera y más importante es que a mí no me maneja ninguna persona, más bien estoy en la cabeza de una y a veces, sólo a veces, la manejo yo, pero siempre con buena intención, no seáis mal pensados ¡eh!.

Títere de guante

Títere de guante

¿Qué es entonces un títere? Pues puede ser cualquier objeto al que las personas le den vida a través de movimientos intencionados y a veces también voz, porque como veremos más adelante, no todos la tienen.

Lo que no os puedo asegurar es el origen de la palabra títere, ya que hay dudas sobre ello. Parece ser que las personas que hace mucho tiempo manejaban los muñecos se colocaban unas lengüetas que deformaban la voz y que producían sonidos como de pitos, que sonaba “ti-ti” y de ahí el nombre.

Marioneta Polichinela, S.XVIII Crédito: Biblioteca virtual Cervantes

Marioneta Polichinela, S.XVIII
Crédito: Biblioteca Virtual Cervantes

También hay muchas incógnitas sobre sus comienzos y es que el material con los que se hacían y se hacen son muy ligeros y flexibles, pero claro ha de ser así para que tengan más movilidad y sean fáciles de usar, por este motivo, ha sido muy difícil encontrar restos de mucha antigüedad. Además la vida de los titireteros, que son las personas que manejan los títeres, era ambulante, es decir que se desplazaban de un lugar a otro, de plaza en plaza, sin apenas quedarse tiempo en un mismo sitio, era muy difícil que alguien pudiera tener tiempo de escribir sobre ellos. Es por eso que hay tantas lagunas alrededor de los inicios de los títeres.

Lo que sí se sabe es que en sus comienzos el títere se utilizaba para representar ceremonias religiosas, pero incluso hay quien dice que su antecedente más antiguo estuviera relacionado con los ritos de la caza realizados por los hombres primitivos en las cuevas. Lo que está claro es que eran representaciones dirigidas a un público adulto y que no eran para entretenimiento. ¡Son tan antiguos como vosotros! Me refiero a la humanidad.

Polichinela francés Crédit: imaginaria.com

Polichinela francés
Crédit: imaginaria.com

El teatro de títeres occidental parece que tiene su origen en la civilización  egipcia ya que en Antinoe, una ciudad construida junto al Nilo, se halló en la tumba de una bailarina, un barco pequeño tripulado por varias figuras de marfil. Una de ellas, articulada, podía ponerse en movimiento mediante unos hilos, se sabe porque se encontraron restos de ellos. En el centro de este barco, había una especie de casita con puertas  que al abrirse dejaba ver una escena como de un teatro de títeres.

Después, las evidencias nos llevan a Grecia y continúa en Roma para luego seguir por Europa y el resto del mundo. Podemos saber que los títeres en Grecia y Roma eran marionetas, o sea figuras movidas por hilos desde arriba a las que ellos llamaban amalgamata neuropasta que significa  “objetos que se mueven por cuerdecillas” y que las representaciones eran realizadas para la diversión de personas acomodadas. Las marionetas griegas fueron construidas de diversos materiales como la cera, el barro, la madera o el marfil. En Grecia no fue un arte importante y cuando los romanos  los llevaron consigo no hicieron más que imitarlos y tampoco tuvieron grandes logros, eso sí, fue un arte de la calle con mucha burla y risas que no se llevaba bien con las personas que dirigían el Imperio Romano.

En la Edad Media el manejo de los títeres era realizado por los juglares que, como ya sabéis, hacían otras muchas artes, como cantar, bailar, hacer acrobacias… y que se trasladaban de un lugar a otro, transportando ellos mismos o sobre el lomo de un animal, sus útiles. Las marionetas con sus hilos o varillas eran complicadas de llevar,  es por ello que se supone que fueron los juglares los que construyeron  muñecos más manejables y con materiales más ligeros, como la tela y que ocupaban menos espacio. De hecho en unas pinturas de la época  se ven teatrillos con escenarios en forma de castillos y entre los muñecos a uno con un garrote que nos recuerda enseguida al títere de guante o cachiporra que es el que mejor se adapta a la mano del titiritero.

Petrushka, Polichinela ruso Crédito: imaginaria.com

Petrushka, Polichinela ruso
Crédito: imaginaria.com

Es a partir del siglo XVII que se forman los padres de los títeres. Sí no os riais, se puede considerar que esos muñecos que con su popularidad han quedado fijados como universales y que aparecen rodeados de amigos y rivales, fueron los papás de todos los que se inventaron después. Podemos saber que es en Italia donde aparece el primero al que llamaron Polichinela. Vestía de blanco, usaba un gorro puntiagudo, tenía una nariz ganchuda y una enorme joroba. Era un bufón un poco atolondrado.

Cuando Polichinela llega a Francia, se adaptó al nuevo país. Iba vestido con casaca, calzones hasta la rodilla, medias y la cabeza con el típico sombreo napoleónico. Este personaje era soltero pero a veces según el argumento se casaba con La madre Gigogne que traía como dote un saco de oro y 177 niños, sí, sí en serio, es así aunque os parezcan muchos. Imaginaros la que se podía montar cuando salían a escena, pero no, salían en grupos pequeños.

Punch, Polichinela inglés Crédito: The World Through Wooden Eyes

Punch, Polichinela inglés
Crédito: The World Through Wooden Eyes

Desde Francia Polichinela decidió cruzar el Canal de la Mancha e ir a Inglaterra y cambió su nombre por el de Punch y aquí se convirtió en un títere casado con Judy. Aquí el sombrero de Punch era de almirante. Era un personaje que representaba a los más desfavorecidos y que luchaba contra los poderosos, podía colgar a un policía, aporrear a cualquiera y seguir tan campante, por eso consiguió tanta popularidad.

Punch y Judy Crédito: The World Through Wooden Eyes

Punch y Judy
Crédito: The World Through Wooden Eyes

En España, Polichinela se llamó Don Cristóbal Polichinela o Cristobita, a los que se nombró como “títeres de cachiporra”; en Rusia le llamaron Petrushka.

En países de Europa Central como Alemania o Austria se convirtió en Kasparek que sigue siendo pequeño y jorobado como sus otros hermanos pero usa un sombrero de tres picos adornados con cascabeles y siempre está de muy buen humor.

A todos ellos les salió un primo obrero, un humilde trabajador,

Guignol, primo de los Polichinelas Crédito: Biblioteca Virtual Cervantes

Primo de los Polichinelas
Crédito: Biblioteca Virtual Cervantes

Guignol. Este títere de guante es de origen francés, en concreto de Lyon,  tiene un aspecto joven y agradable. Le acompañan su esposa Madelón y su amigo Gnafron. Guignol tiene dificultades con el trabajo y la vivienda, pero se ríe de todo, es rebelde pero de buen corazón. Tan famoso se hizo este personaje que su nombre se ha convertido en sinónimo de teatro de títeres tanto en su país como en gran parte del mundo, dándole el nombre de teatro Guignol o teatro de guiñol, ¿a qué os suena ese nombre?

Consiguieron los títeres tanta popularidad, a pesar de ser un arte menor y a veces marginado, que durante el siglo XIX y XX, despertó un gran interés en los intelectuales, las personas que  se dedicaban al mundo de la cultura, escritores, músicos, actores… y también en las personas de poder, ricos, aristócratas, etc. Se llegó, incluso, a componer música de ópera para las representaciones. Su proliferación fue tanta que empezó también a ser un entretenimiento para niños. De hecho se hicieron en cartulinas figuras y decorados para que se pudieran recortar y montar, eran los llamados Teatro de papel. En las representaciones también habéis salido ganando vosotros, pues prácticamente todas ellas, en la actualidad, van dirigidas a vosotros.

¡Vaya hay tanto que contar sobre el maravilloso mundo del títere! Lo mejor será seguir en mi siguiente artículo para no cansaros en éste. En él os hablaré de los títeres en Oriente y en otras culturas donde el títere sigue teniendo una gran popularidad. También os pondré enlaces para que aprendáis a hacerlos vosotros mismos.

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Vuestro espantapájaros amigo, Pantapa.

En colaboración con iHistoriArte| Pepa González Ramírez

Bibliografía| Títeres: historia, teoría y tradición de Freddy Artiles

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