Crédito: librepensador

Crédito: librepensador

Profundamente apreciadas, las artes decorativas, en todo Extremo Oriente, existirá una tendencia natural a convertir los objetos cotidianos en verdaderas obras de arte. Una tendencia extendida a todas las clases sociales, sirva de ejemplo la seda. Una de las múltiples aportaciones de China al mundo, la seda se empezó a producir en China desde el III milenio a.C., aunque no se popularizó su uso hasta la época de la Dinastía Han. Su proceso de fabricación fue uno de los secretos mejor guardados, dando paso a la proliferación de múltiples leyendas. Inicialmente empleada para la fabricación de prendas de lujo destinadas a las clases más altas de la sociedad china, con el paso del tiempo se popularizará su utilización llegándola a emplear como soporte para pinturas o trabajos caligráficos, como revestimiento de diversos materiales e incluso como moneda de cambio. De la seda se valora su textura, su solidez, su calidez…

Baúl decorado con laca Crédito: arcaz

Baúl decorado con laca
Crédito: arcaz

Otra de las llamadas artes figurativas serán las lacas, objetos revestidos con un barniz obtenido de refinar la sabia del árbol de la laca o rhus vernicifera. Generalmente se emplea para decorar objetos de madera, aunque también se puede encontrar en objetos de marfil o cuero entre otros. El arte de la laca es uno de los pocas artes que no pasan de China a Japón, sino que es autóctono de la región. Se conoce su uso desde la prehistoria japonesa. Una vez cubierto el objeto con el barniz se genera una cobertura compacta y sólida que protege el material de la degradación producida por el paso del tiempo. Destaca la calidad estética que aporta la laca por su suavidad, brillo y color. Además se le atribuyen cualidades térmicas y de impermeabilización.

El empleo del jade o la nefrita (silicato de calcio y magnesio) para la realización de piezas artísticas se extendió por China a partir del V milenio a.C. Son piezas muy queridas y valoradas en China, a las que se ha otorgado un carácter mágico-religioso. El jade se ha asociado desde siempre a conceptos como la pureza o la inmortalidad. Se trató de un trabajo muy valorado por la dureza del oficio, debido a su fragilidad se deben emplear abrasivos para trabajar las piezas. Entre las calidades más destacadas de estas obras de arte están la dureza, el veteado, la textura, la transparencia, el brillo, el color, la sonoridad y sobre todo la suavidad del objeto.

Representación de netsuke Crédito: wikimedia commons

Representación de netsuke
Crédito: wikimedia commons

Los netsuke son otras de esas artes figurativas que en el mundo occidental habrían pasado inadvertidas. Piezas escultóricas de reducido tamaño (entre 2 y 5 cm) que se empleaban para fijar a los extremos de los cordones utilizados en la sujeción de objetos a los cinturones de los kimonos. El material empleado para la realización de estas pequeñas obras de arte es muy variado: jade, marfil, coral, madera, hueso… Empleados como contrapeso representan figuras vegetales o geométricas entre otras. Los netsuke tuvieron su máximo desarrollo durante el Japón de los siglos XVII al XIX. Se trata de unas de las piezas más coleccionadas en Occidente.

Sabías que en un país como Japón, donde la figura del samurái ha tenido un peso importante, la industria armamentística (sobre todo las espadas) eran consideradas un arte decorativo. Las catanas japonesas forman parte especial de la cultura japonesa, fruto de un complejísimo proceso de aprendizaje que se funde con ritos religiosos. Desde el punto de vista artístico lo más valorado es el tsuba o guardamanos de la espada. Compuesto generalmente por un disco metálico que presenta una decoración muy variada.

Tsuba japonesa Crédito: Wikimedia Commons

Tsuba japonesa
Crédito: Wikimedia Commons

En el campo de la cerámica, el pueblo chino ha sabido explotar como nadie las posibilidades plásticas que ofrece el barro. La verdadera cerámica china se aleja mucho del aspecto rocoso que tenemos en mente. Monocrómos, elegancia, finura, sonoridad… son características esenciales de este arte en China. Tan sólo durante el período Momoyama, Japón, conseguirá acercarse a la calidad de las piezas chinas, con sus producciones vinculadas a la ceremonia del té.

El grabado es una de las manifestaciones artísticas más curiosas de Extremo Oriente. Se da tanto en China como en Japón, donde lo que se practica concretamente es la silografía (es decir el grabado en madera) y más concretamente la silografía a fibra, donde se utilizan bloques de madera que siguen el eje del árbol. En China se empleó sobre todo para la representación de imágenes religiosas e incluso para la reproducción de libros. En Japón se desarrolló desde el s. VIII hasta el s. XVII con los mismo fines. Aunque en el período Edo, en Japón, se popularizó su empleo para la reproducción de libros no religiosos y estampas de temática variada de mano de la burguesía japonesa. Durante este período la burguesía creará su propio movimiento cultural que dará lugar a la escuela Ukiyo-e. Uno de los mejores movimientos artísticos japoneses que llegará, incluso, a influir en occidente. En él se recogen los temas favoritos de la burguesía: mujeres bellas (mayoritariamente prostitutas), imágenes eróticas, escenas del teatro kabuki, representaciones de luchadores de sumo, paisajes o escenas de la naturaleza…

Hariko Crédito: trocadero

Hariko
Crédito: trocadero

Y por último los hariko o juguetes tradicionales japoneses, realizados en papel, se trata de un arte popular muy valorado. A parte, del papel evidente, de servir como entretenimiento a los niños estos objetos representaban a héroes de la cultura nipona y servía como ejemplo moral a los niños. Además estaban vinculados a la suerte, la fertilidad, servían para ahuyentar a los malos espíritus o incluso para proteger a los niños de enfermedades y propiciarles salud. Sobre un molde de barro se procedía a aplicar papel encolado, al que posteriormente se aplicaría policromía. Cada hariko tenía su propia historia. Asociados con la industria del papel y los juguetes encontramos las cometas, los farolillos, los abanicos y la papiroflexia.

En colaboración con iHistoriArte| Dave Meler

Bibliografía| AA.VV, Artes tradicionales japonesas, ed. Dirección general del Patrimonio artístico y Cultural, 1975. Delay, N., Japón la tradición de la Belleza, ediciones B, Barcelona, 2000. Kidder, J. E., El arte del Japón, ed. Catedra, Madrid, 1985.

Fuentes| arcaz, librepensador, trocadero

También en iHA| El Jardín Japonés, El arte de la caligrafía japonesa

Síguenos también en: FacebookTwitterGoogle+ o RebelMouse