sobrarbe 3El pensamiento mítico es un proceso típico de ‘los pueblos primitivos’. Mithos hace alusión a una narración que no aporta pruebas. Logos es el discurso de la verdad que se defiende y debe ser demostrada.

Mapa del POA Crédito: Wikimedia Commons

Mapa del POA
Crédito: Wikimedia Commons

Mito en el POA (Próximo Oriente Antiguo) hace referencia a una historia verdadera, sagrada, ejemplar. Se refiere a la creación de algo, puede ser el mundo o parte del mundo. La narración se sitúa en un momento alejado del contemporáneo que lo narra. Todos los acontecimientos tienen lugar «en los comienzos» (Tei Zepi). Se trata de historias sobre tiempos en los que el hombre todavía no existía, y los seres sobrenaturales que lo protagonizan convierten al mito en una historia sagrada.

En consecuencia el mito se convierte en un modelo ejemplar para todas las actividades humanas de la comunidad que lo comparte. Dando lugar a la noción de arquetipos.

Se vuelve al origen a través de los ritos, que son una simulación de lo que los dioses hicieron en sus orígenes. Por lo que conocer los ritos es sinónimo de conocer el origen de las cosas. Para la mentalidad de los pueblos del POA, lo que se conoce se puede controlar. A través de los ritos, los mitos renacen y se reiteran. Esto adquiere una importancia relevante un mundo en el que no hay distinción entre el dominio humano y el dominio de la naturaleza. El binomio individuo-sociedad estará muy ligado a la naturaleza, y a si vez tendrá una intima relación con las divinidades y las fuerzas cósmicas. El intermediario de todas estas fuerzas será en monarca.

Individuo+Sociedad+Naturaleza+Divinidades+Fuerzas Cósmicas

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Monarquía

En el mundo mítico existe una solidaridad entre todos los elementos que genera una armonía cósmica. Se trata de un principio básico. Los dioses eran personificaciones de las fuerzas de la naturaleza. La relación entre el sujeto y el objeto no tenía distinción, sólo existía un nivel de realidad que, englobaba lo «aparente» y lo «real«.

Representación del dios egipcio Ra Crédito: Wipimedia Commons

Representación del dios egipcio Ra
Crédito: Wipimedia Commons

El pensamiento mítico va a servir de respaldo a la monarquía: el ámbito terrestre y el ámbito celeste van a estar unidos por el monarca. Los acontecimientos terrestres se estructuraron en función del mito, es decir, los hombres intentaban actuar en su vida según las indicaciones de los mitos. Los mitos justificaban lo que existía en la tierra, van a servir a los hombres para justificar su sociedad. En el POA, ese nexo de unión entre lo terrenal y lo celestial, será considerado como la base de la civilización. La aceptación de la monarquía supone no sólo la institución política, sino también su existencia en el cosmos. La función del monarca es la de mantener la armonía entre ambos mundos. El rey se encontraba tan cerca de las divinidades, que en algunos casos se convertía en la reencarnación viva de la divinidad. Convirtiendo la institución monárquica en la única forma política conocida en todo el POA y Egipto. Tanto egipcios como semitas mesopotámicos poseyeron un sistema político de corte monárquico desde el principio. En otros casos, si no había una monarquía como forma de gobierno se llegará a ella o a un caso muy parecido. Como el de los sacerdotes que acabarán siendo verdaderos monarcas políticos. La monarquía se va a convertir en el elemento de gobierno fundamental en todas las sociedades del POA durante estos tres milenios. Aunque la naturaleza de la monarquía y su percepción no serán la misma si nos encontramos en Egipto o en el POA.

En Egipto gobernaba un dios. El faraón será un ser divino que ha bajado de los cielos y se ha mezclado con los mortales. La realeza egipcia era una revelación del orden establecido. El orden de la cosas requería que el mundo fuera gobernado por dioses. El primer rey de Egipto será Ra, uno de los creadores del mundo y a la vez rey de los egipcios. Nadie podía estar por encima de un dios.

El rey egipcio acumulaba todos los poderes: ejecutivo, legislativo y militar. Pero ser un dios vivo, implica que debe ser justo y respetar la justicia. Por debajo de él se encontraban todos los súbditos, seres inferiores a él y por lo tanto iguales entre sí ideológicamente.

En Egipto la justificación de la monarquía la encontramos en la duplicidad de los reyes egipcios. En vida el faraón era la reencarnación de Horus, y cuando moría se convertía en Osiris, capaz de volver a la vida reencarnado en un nuevo rey con la forma de Horus. De esta forma a un rey le sucedía otro, todos representaban al dios Horus, de esta forma la monarquía se convertía en una institución eterna.

Representación del dios egipcio Horus Crédito: Wikimedia Commons

Representación del dios egipcio Horus
Crédito: Wikimedia Commons

En Mesopotamia, la tierra representaba el cosmos, y los dioses eran los propietarios de Mesopotamia. Por ello los que vivían en la tierra disfrutaban de la tierra de los dioses. A diferencia de Egipto, en Mesopotamia, la monarquía es una institución humana con reflejos del ámbito divino, aunque sin las connotaciones egipcias. El rey era siempre un ser humano, con cualidades especiales. El mito va justificar la monarquía como forma política. El rey era un servidor de los dioses, un intermediario entre los propietarios de la tierra, los dioses, y los usufructuarios de la misma, los hombres que viven en ella. Se trata de una monarquía, más inestable que la egipcia, de transmisión hereditaria. El monarca debía conocer los deseos de los dioses, para poder cumplirlos, y evitar así una catástrofe. Se trataba del responsable de sus súbditos ante los dioses. Cualquier profanación por parte de los súbditos puede provocar el enfado de los dioses. El rey era el encargado de evitar que se produjeran.

El hombre y la sociedad mesopotámica, tenían libertad de actuación, pero convivían con la preocupación constante de que sus acciones fueran malinterpretadas por los dioses. Mientras que los egipcios, no debían preocuparse por ese temor, ya que contaban un dios entre ellos, el faraón era un dios, y por lo tanto nada podía fallar. Mesopotamia va a sufrir continuas invasiones, saqueos, guerras e inundaciones. Frente a la seguridad egipcia, contrastan la angustia, temor e inseguridad mesopotámicos. Para los egipcios la vida era eterna, sus creencias negaban la muerte. El cuerpo dejaba de funcionar, pero el ser humano sobrevivía. Necesitaban el cuerpo y la mente en el más allá, para ser guiados y alcanzar la inmortalidad en la otra vida.

Mientras que los mitos mesopotámicos inciden en la importancia de la vida, la muerte era inevitable. Esto se pone de manifiesto en los poemas de Gilgamesh, poemas que narran las aventuras del personaje en busca de la vida eterna. Los mitos en el POA son  muy variados, pero en esta serie de dos artículos vamos a hacer una simplificación fácil en dos grupos: mitos cosmogónicos y mitos de renovación cósmica.

Bibliografía| Dave Meler, Los Albores de la Civilización, ed. Osiris, 2013, Madrid. Fatás Cabeza y García Quintela, Materiales para un curso de Historia Antigua, Tórculo Edicións, Santiago, 1993.

En colaboración con iHistoriArte| Dave Meler

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